El organismo aprobó un nuevo reglamento para las Empresas de Base Tecnológica, con procedimientos más simples, plazos definidos y nuevos incentivos. El objetivo es facilitar que investigadores y becarios conviertan desarrollos científicos en empresas capaces de generar tecnología, atraer inversión y vincularse con el sector productivo.

Transformar una investigación científica en una empresa tecnológica supone atravesar un camino que va mucho más allá del laboratorio. Propiedad intelectual, inversión, regulación, conformación de equipos y llegada al mercado son algunos de los desafíos que enfrentan quienes buscan convertir conocimiento en productos y servicios.

Con el objetivo de facilitar ese proceso, el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) aprobó un nuevo Reglamento de Empresas de Base Tecnológica (EBT), que introduce cambios en las condiciones para crear y desarrollar compañías surgidas a partir de conocimientos y tecnologías vinculadas al organismo.

El nuevo marco busca simplificar procedimientos, establecer reglas más previsibles y ampliar los beneficios e incentivos disponibles para estos emprendimientos.

Las Empresas de Base Tecnológica son compañías intensivas en conocimiento que desarrollan, producen o comercializan productos y servicios a partir de capacidades de investigación y desarrollo. En las EBT reconocidas por el CONICET pueden utilizarse resultados de investigaciones, propiedad intelectual, infraestructura, equipamiento y otros activos generados por investigadores, personal de apoyo o becarios del organismo.

Reglas más simples para transformar ciencia en empresas

Una de las principales modificaciones apunta a establecer criterios y procedimientos definidos para el reconocimiento y funcionamiento de las EBT.

El reglamento determina, entre otros requisitos, que al menos el 10% del capital social debe estar en manos de agentes y/o becarios del CONICET. A su vez, el organismo no participa en la constitución ni en la gestión del capital social de las empresas, diferenciando el rol institucional del empresarial.

También incorpora plazos establecidos para la evaluación y aprobación de los emprendimientos, junto con instancias de revisión cuando corresponda.

El presidente del CONICET, Daniel Salamone, consideró que la actualización busca generar mejores condiciones tanto para los científicos que deciden emprender como para quienes invierten en proyectos tecnológicos.

“Es una actualización muy esperada y un paso importante para acercar aún más la ciencia al sector productivo. Tener reglas más simples, claras y previsibles facilita que nuestros investigadores puedan transformar conocimiento en empresas”, sostuvo.

Salamone señaló además que el nuevo marco apunta a estimular a los fondos que ya invierten en proyectos tecnológicos y atraer nuevos inversores.

Más herramientas para las startups científicas

La actualización también amplía los incentivos disponibles para las EBT reconocidas por el organismo, especialmente durante las primeras etapas de desarrollo, cuando las tecnologías todavía necesitan validación, capital y construcción de mercado.

Entre las herramientas contempladas se encuentran bonificaciones en licencias y Servicios Tecnológicos de Alto Nivel (STAN), períodos de gracia para recuperar gastos de propiedad intelectual, prioridad en convocatorias de financiamiento, posibilidades de incubación en espacios del CONICET y utilización de la marca institucional mediante convenio.

A través del Programa de Promoción y Desarrollo de EBT, la Gerencia de Vinculación Tecnológica también ofrece asesoramiento tecnológico, legal, regulatorio y comercial; capacitación; articulación con fuentes de financiamiento; licenciamiento de tecnologías y vinculación con empresas, universidades y otras instituciones.

Gustavo Schötz, gerente de Vinculación Tecnológica del organismo, explicó que estos beneficios están pensados principalmente para las etapas tempranas, cuando los científicos necesitan conformar equipos emprendedores, atraer capital de riesgo y desarrollar mercados para tecnologías que, en muchos casos, son disruptivas.

Una vía para conectar ciencia, inversión y producción

El nuevo reglamento también incorpora mecanismos de seguimiento de las empresas mediante informes de avance y gestión, presentación de balances y estados contables y una revisión bianual de su reconocimiento.

Para Alberto Baruj, vicepresidente de Asuntos Tecnológicos del CONICET, la normativa permitirá facilitar el reconocimiento de nuevos emprendimientos y generar un marco más previsible para su desarrollo.

Además, destacó que la herramienta busca estimular y normalizar la situación de empresas emergentes para que puedan trabajar de manera articulada con el organismo y acelerar los procesos de transferencia tecnológica hacia el sector productivo.

Con estas modificaciones, el CONICET apuesta a fortalecer un modelo en el que los resultados de la investigación puedan convertirse en tecnologías, productos, servicios y nuevas empresas, ampliando las posibilidades para que desarrollos surgidos del sistema científico encuentren un camino hacia el mercado.