Un hidrogel inyectable para regenerar tejidos de la rodilla, una plataforma basada en algas para prevenir infecciones en animales y una tecnología que utiliza lechugas hidropónicas para producir una proteína natural de alto poder endulzante. Son tres desarrollos impulsados por jóvenes investigadores argentinos que buscan dar el paso del laboratorio al mercado.
Las propuestas formaron parte de la cuarta edición de Génesis 2026, una iniciativa de Nucleate Argentina orientada a acompañar a estudiantes, investigadores y profesionales vinculados con las ciencias de la vida en el camino hacia la creación de empresas biotecnológicas.
Los equipos presentaron sus proyectos durante Crossing Over Latam BioExpo, realizado entre el 21 y el 23 de octubre en el Centro de Convenciones de Buenos Aires. El encuentro permitió acercar los desarrollos al sector empresarial y a referentes de la industria.
El propósito de Génesis es reducir la distancia entre el ámbito científico y el productivo. “Reducir la brecha que existe entre industria y ciencia, creando sinergia”, resumió Paloma Ramírez, codirectora de Nucleate Argentina.
De origen estadounidense, Nucleate es una asociación sin fines de lucro que busca impulsar a nuevas generaciones de líderes en biotecnología. Su capítulo argentino es el único representante de la organización en Latinoamérica.
Formación para transformar investigaciones en negocios
Durante cuatro meses, los participantes accedieron a clases teóricas, talleres prácticos y mentorías con especialistas del ecosistema nacional e internacional. La propuesta apunta a que los equipos no solo desarrollen una tecnología, sino que también puedan evaluar su viabilidad comercial, identificar potenciales clientes y definir posibles aplicaciones.
En esta edición, el programa trabajó sobre tres verticales: Healthtech, Agtech y Foodtech. La selección de las áreas responde a un análisis de mercado que identifica oportunidades de desarrollo e inversión en salud, agro y alimentación.
En salud, los proyectos estuvieron vinculados con epigenética y rejuvenecimiento; en tecnología alimentaria, con molecular farming o agricultura molecular; y en el sector agropecuario, con nuevas terapias para animales.
“Que los participantes puedan buscar una solución a un problema específico, indagar adónde pueden ir a proponer la aplicación de esa tecnología, quién la va a comprar, ver si hay un nicho de venta”, explicó Emilia Rea, codirectora de Nucleate Argentina, al referirse a los objetivos de la capacitación.
Tres proyectos con aplicaciones en salud, agro y alimentos
Al cierre del programa, se seleccionó un equipo por cada categoría para presentar sus desarrollos ante un jurado integrado por profesionales de la industria biotecnológica.
En Healthtech, Synarch presentó un hidrogel inyectable regenerativo para el tratamiento de la osteoartritis de rodilla. La propuesta busca ofrecer una alternativa de administración ambulatoria que se ubique entre los tratamientos destinados al alivio temporal y las intervenciones quirúrgicas.
En Agtech, Dysarma trabaja en una plataforma basada en algas para prevenir infecciones gastrointestinales en animales. El desarrollo apunta a ofrecer una herramienta que permita reducir la necesidad de tratamientos con antibióticos en la producción.
Por su parte, Dulzein Bio, en la categoría Foodtech, presentó una plataforma para producir brazzeína, una proteína dulce de origen natural cuyo poder endulzante se estima entre 500 y 2.000 veces superior al del azúcar. Para obtenerla, el proyecto utiliza técnicas de agricultura molecular en lechuga hidropónica.
Cada equipo estuvo integrado por cuatro participantes y expuso su propuesta de negocio ante el jurado. Como parte de los incentivos, los seleccionados obtuvieron la posibilidad de acceder al Centro de Producción de Proteínas Recombinantes (CPPR), además de mentorías y otros recursos para continuar el desarrollo de sus iniciativas.
Una comunidad para impulsar la biotecnología
La formación técnica y empresarial es uno de los componentes del programa, pero también lo es la construcción de vínculos entre investigadores, emprendedores, mentores y referentes de la industria.
Desde Nucleate destacan el carácter colaborativo del ecosistema biotecnológico argentino. “El ecosistema de biotecnología en Argentina es muy colaborativo, acá todos somos voluntarios”, señaló Ramírez, quien también valoró la evolución de los participantes en cada edición.
Marco Mancini, codirector de Nucleate Argentina y exintegrante de la primera camada de Génesis, conoce el recorrido desde la experiencia propia. “Participar de este programa cambia la forma de ver la vida y el mundo, y de entender cómo podemos transformar la ciencia en soluciones concretas”, afirmó.
En sus tres primeras ediciones, Génesis recibió 194 postulaciones provenientes de 12 provincias y contó con 36 participantes. La continuidad de la iniciativa busca ampliar las oportunidades para quienes quieren emprender a partir de sus investigaciones y fortalecer los vínculos entre el sistema científico y el empresarial.
El desafío es que los desarrollos no queden circunscriptos al ámbito académico, sino que puedan encontrar aplicaciones concretas, llegar al mercado y generar soluciones con impacto en la salud, la producción agropecuaria y la industria alimentaria.





