Se destinaron 28.000 ejemplares a 900 escuelas secundarias, 10.000 a institutos de formación docente y 12.000 a las Coordinaciones Locales de Educación. La Provincia invirtió $550 millones en la compra de obras de 27 editoriales cordobesas. La entrega también incluye libros aportados por la Agencia Córdoba Cultura y una donación de Editorial Comunicarte.
El gobernador Martín Llaryora encabezó en el Instituto Superior de Estudios Pedagógicos (ISEP) la entrega de 50.000 libros para escuelas secundarias, Institutos Superiores de Formación Docente (ISFD) y Coordinaciones Locales de Educación (CLE). La iniciativa busca ampliar el acceso a materiales de lectura y acompañar el aprendizaje dentro y fuera de las aulas.
Del total, 28.000 libros de literatura se destinaron a 900 escuelas secundarias, con propuestas de lectura para jóvenes de entre 11 y 17 años.
Otros 10.000 ejemplares se asignaron a los institutos de formación docente para fortalecer la preparación teórica y práctica de futuros docentes.
Los 12.000 restantes, correspondientes a las áreas de Lengua y Matemática, se distribuyeron a través de las CLE.
Los materiales que recibieron las Coordinaciones Locales de Educación se incorporaron a espacios de apoyo escolar, centros vecinales, salas de lectura y planes municipales de lectura, con el objetivo de acompañar las trayectorias educativas también fuera del ámbito escolar.
El fondo bibliográfico reúne obras adquiridas a editoriales cordobesas, ejemplares correspondientes al premio literario aportados por la Agencia Córdoba Cultura, a través de la Biblioteca Córdoba, y una donación de 7.700 libros realizada por Editorial Comunicarte en el marco de sus acciones de responsabilidad social empresarial.
La Provincia invirtió $550 millones en la compra de libros editados en Córdoba.
La selección de las obras se realizó mediante una convocatoria abierta y plural impulsada por el Plan Provincial de Lectura, dependiente de la Secretaría de Fortalecimiento Institucional y Educación Superior del Ministerio de Educación.
La medida permite ampliar la disponibilidad de libros en las escuelas y, al mismo tiempo, acompañar a la producción editorial local.
Durante el acto, Llaryora destacó la importancia de esa industria para la vida cultural de la provincia: “La cultura necesita tener espacios de expresión, y los autores y escritores necesitan de las editoriales. Somos una de las pocas provincias que tiene una industria editorial pujante, y eso también permite que tengamos una cultura propia y tantos escritores de renombre”.
El gobernador también se refirió al lugar del libro en los procesos de aprendizaje. Señaló que “el mundo está volviendo al libro” y explicó: “No se trata de dejar el celular, sino de volver al entorno del libro. El libro se puede subrayar, está siempre presente, y quienes están estudiando estos procesos han empezado a entender que volver a la lectura y a la escritura en papel mejora los resultados”.
En ese marco, ratificó la decisión de sostener las políticas educativas aun en un contexto económico adverso: “Soy un convencido de que el talento también se forma en las aulas, pero para desarrollarlo hacen falta esfuerzo, constancia y dedicación. Estudiar tiene esa virtud: nos enseña a superarnos, a no rendirnos ante las dificultades y a descubrir de qué somos capaces. Por eso vamos a seguir acompañando a cada estudiante para que tenga la oportunidad de construir su futuro”.
Finalmente, se refirió a los resultados obtenidos por Córdoba en las pruebas PISA y Aprender, y agradeció el trabajo de la comunidad educativa: “Hoy Argentina está mirando el modelo cordobés, pero para eso tiene que mirar también la calidad de los docentes que tenemos y la entrega que ustedes hacen por los chicos”.
Por su parte, el ministro de Educación, Horacio Ferreyra, destacó que la adquisición permite recuperar el libro como herramienta de aprendizaje y acompañar a la producción local: “Tenemos que invertir, pero también tenemos que ayudar a que los libros que lleguen sean de autores cordobeses. Por eso, los libros que hoy estamos distribuyendo corresponden a 27 editoriales cordobesas”.
Y agregó: “Estos libros tienen que utilizarse para que los chicos puedan leer, tener sus metas de lectura y seguir trabajando para mejorar”.





