Cristina Azócar repasó su vínculo con la profesión, destacó la importancia de la capacitación permanente y planteó la necesidad de fortalecer los mecanismos de formación e idoneidad para el ejercicio de la abogacía. En el marco del Día del Abogado, que se conmemora cada 29 de agosto, Cristina Azócar compartió su mirada sobre la profesión y recordó que su elección estuvo marcada desde muy joven por una profunda vocación. “Siempre quise ser abogada, pero no por influencia de mi padre. Tuve la vocación desde muy joven y nunca dudé de mi decisión”, sostuvo Azócar, al referirse a los motivos que la llevaron a elegir el camino de la abogacía.

La profesional también destacó los valores que considera fundamentales para el ejercicio de la actividad y la importancia de mantenerse en permanente formación. “La clave del trabajo profesional es hacerlo con pasión, capacitándote permanentemente y teniendo buenos valores a la hora del ejercicio de la abogacía”, destacó. En este sentido, Azócar también planteó la necesidad de avanzar en nuevas herramientas que permitan garantizar una adecuada preparación de quienes ejercen la profesión. “Debería existir un plan de exámenes para que los matriculados certifiquen idoneidad, y que se pueda llevar adelante de manera gradual el proceso de litigar, de acuerdo a una formación previa que se pueda certificar de manera fehaciente”, propuso. La iniciativa apunta a fortalecer la preparación de los profesionales y establecer instancias progresivas de capacitación y evaluación, como una herramienta para acompañar el ejercicio responsable de la abogacía.