Los nuevos hospitales de Oliva y Bell Ville permitirán integrar la atención de personas con padecimientos agudos de salud mental a las prestaciones de hospitales generales. Las obras se suman a unidades de internación, hospitales de día y dispositivos de acompañamiento para favorecer la autonomía y la inclusión social. El rumbo de la política sanitaria es fortalecer una red que articule la respuesta ante las crisis con la continuidad de los tratamientos en la comunidad.
Córdoba avanza en la transformación de su sistema de atención de la salud mental mediante una política que combina infraestructura hospitalaria, tratamientos ambulatorios y acompañamiento comunitario.
La construcción de los nuevos hospitales de Oliva y Bell Ville forma parte de ese proceso, orientado a integrar la salud mental a la atención general y desarrollar alternativas a las internaciones prolongadas.
El objetivo es consolidar una red que responda a las distintas necesidades de las personas: atención cercana y oportuna, intervención especializada ante una crisis, internación cuando resulte necesaria y apoyos para sostener el tratamiento y la vida cotidiana después del alta.
Esta orientación está expresada en la planificación sanitaria provincial.
El Presupuesto 2026 establece entre sus objetivos profundizar la desmanicomialización mediante la transformación de instituciones, servicios y equipos interdisciplinarios, y priorizar la atención ambulatoria y comunitaria.
Oliva y Bell Ville: infraestructura para un cambio de modelo
El nuevo Hospital Provincial de Oliva integrará en un mismo edificio los servicios del Hospital Regional y la atención de personas con padecimientos agudos de salud mental del Hospital Emilio Vidal Abal.
La Provincia realizó la apertura de sobres de la licitación para construir el establecimiento, anunciado por el gobernador Martín Llaryora en octubre de 2025. Tendrá 8.275 metros cuadrados cubiertos y se emplazará en el predio donde funciona la Colonia Emilio Vidal Abal.
El proyecto contempla sectores diferenciados de internación en salud mental, junto con guardias para adultos y pediatría, consultorios, unidad crítica, quirófanos, diagnóstico por imágenes, laboratorio y farmacia.
Esta integración permitirá abordar las distintas necesidades de salud de cada paciente dentro del mismo establecimiento y favorecerá el trabajo conjunto de los equipos profesionales.
En Bell Ville, la Provincia construye el nuevo edificio del Hospital Regional Dr. José Antonio Ceballos, que también incorporará la atención de salud mental al funcionamiento del hospital general. La obra se ejecuta en el sector norte del predio del actual establecimiento.
Según el proyecto difundido por la Municipalidad, el nuevo edificio contará con 22 camas para personas con cuadros agudos de salud mental, que reemplazarán los 18 puestos existentes en construcciones externas. Así, esta atención dispondrá de nuevos espacios y quedará integrada con las demás prestaciones hospitalarias.
Al presentar la obra, el ministro de Salud, Ricardo Pieckenstainer, vinculó esa incorporación con el cumplimiento de la Ley de Salud Mental y con la transformación del sistema provincial. Destacó que representa un cambio de paradigma y expresó que pone de manifiesto “lo que nosotros queremos transformar en la provincia”.
El proyecto de Bell Ville contempla, además, refuncionalizar el actual policlínico para pacientes que requieren cuidados de larga estadía por patologías invalidantes de orden clínico y neurológico con componente psiquiátrico. Esto supone diferenciar la respuesta a las crisis agudas de otras necesidades de cuidado y asistencia.
La salud mental dentro del hospital general
Los proyectos de Oliva y Bell Ville se suman a otras acciones de integración de la salud mental a la red hospitalaria.
En marzo de 2025 se inauguró una sala de internación en el Nuevo Hospital San Roque, con 15 camas para pacientes con cuadros agudos, un equipo interdisciplinario de 29 profesionales y guardia activa las 24 horas. Al momento de su apertura, fue presentada como la octava unidad de estas características en hospitales generales provinciales.
Este modelo permite que una persona reciba atención de salud mental y acceda, en el mismo establecimiento, a servicios clínicos, estudios diagnósticos y otras especialidades.
La infraestructura debe acompañarse de equipos capacitados y mecanismos de articulación para garantizar un abordaje integral.
Cuidados que continúan en la comunidad
La desmanicomialización también requiere dispositivos que acompañen a las personas fuera de la internación.
La documentación provincial incluye casas de medio camino y residencias compartidas para favorecer procesos de externación, recuperación de autonomía e inclusión social. Entre los ejemplos se encuentra la Casa de Medio Camino para mujeres de barrio Santa Isabel, en Córdoba capital.
También contempla el Hospital de Día de Salud Mental del San Roque Viejo, que brinda tratamientos ambulatorios y actividades de rehabilitación, junto con equipos de atención comunitaria y asistencia psiquiátrica domiciliaria.
Estos recursos permiten organizar apoyos de distinta intensidad según las necesidades de cada persona y sostener sus vínculos familiares y sociales durante el tratamiento.
Otro eje es la articulación entre salud mental y consumos problemáticos. En junio de 2026, el Ministerio de Salud provincial, la Municipalidad de Córdoba y la Sedronar firmaron un convenio para fortalecer la prevención, la asistencia y el acompañamiento territorial, con propuestas deportivas, artísticas y de formación en oficios como herramientas de inclusión.
El desafío de consolidar una red de atención
Las acciones documentadas muestran un rumbo: integrar la salud mental a los hospitales generales y fortalecer los cuidados comunitarios para acompañar a las personas antes, durante y después de una crisis.
La desmanicomialización implica transformar las prácticas y las condiciones de atención.
La legislación nacional establece que la internación debe tener una finalidad terapéutica, extenderse durante el menor tiempo posible y no prolongarse para resolver problemas sociales o de vivienda.
Por eso, la capacidad de los nuevos hospitales deberá articularse con consultas ambulatorias, acceso a los tratamientos, seguimiento profesional y apoyos sociales y habitacionales. Esa conexión es fundamental para que las mejoras edilicias se traduzcan en continuidad de cuidados y mayores posibilidades de autonomía.
Los hospitales de Oliva y Bell Ville aportarán infraestructura para avanzar en esa dirección. La consolidación del modelo dependerá también de la cobertura territorial de los servicios, la disponibilidad de equipos y la fortaleza de los dispositivos que acompañan la vida de las personas en la comunidad.





