El endeudamiento de las familias es alarmante y el Gobierno nacional parece desentenderse del problema. Ahora, el propio organismo multilateral puso el foco en el incumplimiento de las «fintech».

El Fondo Monetario Internacional (FMI) pidió a través de un documento oficial que el Gobierno nacional realice una mayor supervisión sobre las fintech y billeteras virtuales, en un contexto donde la morosidad se encuentra en aumento y tocó niveles que no se registraban desde hace 20 años.

Según indicó la Agencia NA, el organismo multilateral dedicó un tramo de su staff report en donde puso el foco en las entidades no bancarias. A partir de los distintos acuerdos con el gobierno de Javier Milei, el organismo actúa sin ningún prurito en temas internos de política económico y en este caso hace una observación sobre una problemática casi ignorada por las autoridades argentinas.

En el documento, que difundió el pasado viernes, el FMI señaló que «continúan los esfuerzos para monitorear los riesgos emergentes derivados del deterioro de los préstamos en mora, especialmente en el segmento de consumo, así como de la creciente dependencia de los bancos del financiamiento de corto plazo proveniente de fondos comunes de inversión, dadas sus implicancias para la volatilidad del fondeo y la extensión del crédito de más largo plazo».

Allí, el organismo que dirige Kristalina Georgieva detalló que el crédito no bancario representa el 15% del crédito total e indicó que «se está fortaleciendo la supervisión de las instituciones financieras no bancarias» con el objetivo de «garantizar condiciones regulatorias más equitativas y monitorear adecuadamente el rápido crecimiento de la actividad fintech, donde los préstamos en mora son muy elevados, así como de los Proveedores de Servicios de Activos Virtuales (PSAV)».

Algo preocupante y no abordado por el Gobierno
Creció la morosidad en créditos personales. Y el dato indica una realidad que debería alarmar a las autoridades, en cuanto miles de familias continúan endeudándose para «llegar a fin de mes», para adquirir bienes esenciales.

Y es que la depresión de los ingresos de los trabajadores y las trabajadoras, con salarios muy a la baja y que píerden continuamente con la inflación, a lo que se suma las tarifas de los servicios que crecen, no tiene otro resultado que una caída estrepitosa del consumo.

Los argentinos y argentinas recurren a los créditos de distinta manera y no para invertir en su vivienda, comprarse algún bien durable o para crecer, sino como una salida para adquirir alimentos, pagar servicios o llegar a fin de mes.

Con tasas de interés por las nubes, la morosidad alcanzó un 14% en préstamos personales y cerca del 11% en tarjetas de crédito.

Fuente: con información de NA – LNM