La devoción al Señor de la Buena Muerte, cuya imagen se venera en la localidad de Reducción se ha convertido desde hace décadas en un centro de peregrinación religioso, centrado especialmente en el día 1° de mayo en que miles de personas aprovechando el feriado, peregrinan desde Río Cuarto y de toda la región.

Reducción tiene su origen en una primigenia reducción de indios pampas, paraje conocido como Espinillo, en la margen sur del río Cuarto, a cargo de la Compañía de Jesús -sacerdotes jesuitas- en el año 1691.

Luego se estableció como “Reducción de los indios pampas de San Francisco de Asís”  por parte de los padres franciscanos del convento de la ciudad de Córdoba (1751-1780 aproximadamente).

En 1795 llega como Comandante del Fortín de reducción el capitán Francisco Domingo Zarco. Con el visto bueno del gobernador de Córdoba, marqués de Sobremonte, funda el pueblo de Jesús María, denominación que no prosperó, perdurando el nombre de Reducción. A fines del Siglo XVIII la villa se estableció definitivamente en la margen norte del río.

La capilla se concluyó en 1801 y se ubicaba a pocos metros de la actual. En 1869 el Fray Quírico Porreca repara la capilla de Reducción y en 1878 se comenzó a construir un templo de mayores dimensiones, inaugurado en 1880, cuya nave central sirvió como base para el actual templo.

En la bóveda del santuario el artista Camillioni reflejó en un fresco la narración que relata la protección del Señor ante los malones que asolaban a los pobladores de la antigua villa. Según Fray Quírico Porreca, tras decidir los aborígenes incendiar y matar a los habitantes de la Reducción, cuando el malón se aprestaba a atacar salió a su cruce un gran número de soldados comandados por un jinete de hermosa figura montado en un gigantesco caballo blanco y empuñando una lanza blanca.

Ante su vista los indios huyeron despavoridos. Los indios no se dieron por vencidos y un día que en la Reducción quedaban pocos hombres, llegó de improviso un malón, pero los habitantes fueron salvados cuando se apareció el Santo Cristo despidiendo rayos de luz que los puso en fuga, a tal punto que nunca más se atrevieron a atacar la villa.

Al santuario peregrinan de todos los rincones los fieles que buscan alivio al asedio, no ya de los indios, sino del mundo y sus males, para hallar el refugio, la ayuda, la paz y el consuelo del Señor de la Buena Muerte.

Este año, la peregrinación central que cubrirá a pie los 50 kilómetros desde Río Cuarto, partirá el jueves 30 de mayo a las 19.30 desde la Catedral de Río Cuarto, para llegar a las 5 de la mañana del 1º, hora en que se celebrará la primera misa.

Habrá misas a cada hora y a las 10 será la celebración por el Día del Trabajador que presidirá el obispo diocesano, monseñor Adolfo Uriona.

El sábado 2 de mayo se destaca a las 9 la misa por los benefactores del Santuario y a la tarde, desde las 16, la misa por los enfermos. A las 20.30 se conmemorará con una procesión con antorchas y misa el vigésimo aniversario de la muerte del sacerdote Víctor Pugnatta.

La celebración patronal será el día 3 de mayo con misas a cada hora desde las 8 de la mañana. A las 16.30 será la procesión con la imagen del Santo Cristo y la misa final.