Representantes de organismos de ciencia y tĂ©cnica de todo el paĂ­s emitieron un documento en el que afirman que la inversiĂłn para el sector “se proyecta en un mĂ­nimo histĂłrico en relaciĂłn con el PBI – 0,164%-, por debajo incluso del valor registrado en 2002, el año del colapso”. Y remarcan que “el deterioro acumulado durante este tiempo alcanza más del 45%”

RAICYT es la Red de Autoridades de Institutos de Ciencia y Tecnología de Argentina. Participan representantes de organismos de ciencia y técnica de todo el país. Los miembros de RAICYT pertenecen al CONICET, a las Universidades y a otras instituciones científico tecnológicas argentinas. Están representadas distintas áreas del conocimiento, desde las ciencias sociales y humanidades, pasando por las ciencias agrarias, de ingeniería y de materiales, hasta las ciencias biológicas y de la salud y las ciencias exactas y naturales.

Desde la organización, indicaron: “La red se conformó debido al feroz ajuste presupuestario impulsado por el gobierno nacional, el cual amenaza la continuidad de los proyectos de investigación en curso y el funcionamiento de nuestros institutos, y motoriza ya un nuevo éxodo de jóvenes científicos y la destrucción de grupos de investigación que ha costado años de construcción y consolidación, en todas las áreas disciplinares”.

“El objetivo central de RAICYT es defender el sistema científico tecnológico nacional”. “Estamos convencidos que sin ciencia no hay un futuro promisorio posible para el desarrollo de nuestro país”, afirmaron.

“Estamos frente a una destrucción sistemática del sistema científico nacional”

“La ciencia y la tecnología argentinas atraviesan la peor crisis presupuestaria de su historia”, se titula el comunicado emitido por RAICYT.

 

A continuaciĂłn, el escrito:

Durante la presidencia de Javier Milei, la inversión en la Función Ciencia y Tecnología se proyecta en un mínimo histórico en relación con el PBI — 0,164% — por debajo incluso del valor registrado en 2002, el año del colapso. No es un accidente: el deterioro acumulado durante este tiempo, que alcanza más del 45%, es una decisión política cuyos responsables son Manuel Adorni, Darío Genua, Natalia Avendaño y Daniel Salamone.

Estamos frente a una destrucción sistemática del sistema científico nacional. Y mientras el jefe de gabinete Manuel Adorni quiere que creamos que su fortuna se hizo encontrando criptomonedas en un pendrive, Darío Genua destina el presupuesto de ciencia a mejorar chatbots, la presidenta de la Agencia Natalia Avendaño extermina el organismo que fuera el corazón de la ciencia argentina y el presidente de CONICET Daniel Salamone se dedica a ajustar cada vez más en áreas sumamente sensibles.

El CONICET se encamina a perder un 42,8% de su presupuesto en dos años y el personal 40% de nuestro poder adquisitivo. Los ingresantes a carrera de investigador científico (CIC) y de personal de apoyo (CPAs) esperan la incorporación, algunos, hace más de dos años.

A esta situación se le suma la interrupción absoluta de la carrera científica de nuestros jóvenes por reducción presupuestaria. En un hecho inédito, aquellos/as postulantes a la CIC no verán extendidas sus becas hasta la publicación de los resultados. Este hecho implica, meses sin estipendio ni salario para quienes son el futuro inmediato de la ciencia argentina. Pocos, evidentemente, se quedarán en el país.

En esta gravísima situación es imprescindible la recomposición urgente del presupuesto que permita recuperar los salarios y estipendios tremendamente deteriorados, incorporar de manera inmediata a los ingresantes a CIC y CPAs, prorrogar las becas posdoctorales hasta la publicación de los resultados de la convocatoria CIC en curso, dar a conocer sin más demoras los resultados de la convocatoria para fondos de investigación PIP, dar inmediata solución a la gravísima situación de la obra social de los integrantes CIC y becarios/as y resolver de una vez la convocatoria a promociones.

La ciencia no se financia con pendrives. Aunque sin ciencia no existirĂ­an.