GVBio, ubicada en General Villegas, integró inteligencia artificial directamente a su sistema de control industrial. La tecnología analiza datos en tiempo real, realiza predicciones y puede actuar sobre bombas, válvulas y la alimentación de los biodigestores, dentro de parámetros establecidos y bajo supervisión humana.
La inteligencia artificial comienza a dar un nuevo paso en la industria argentina: pasar del análisis de información a intervenir directamente en procesos productivos. En General Villegas, una planta de biogás incorporó esta tecnología a su sistema de control para automatizar parte de su operación y anticipar posibles problemas.
Se trata de GVBio, perteneciente al Grupo María Elena, que se convirtió, según informó la compañía, en la primera planta de biogás del país en integrar inteligencia artificial directamente a su sistema de control industrial.
La instalación tiene una potencia de 1,2 MW, lleva cuatro años en funcionamiento y está habilitada para tratar residuos orgánicos. Recibe 15 tipos de subproductos provenientes de industrias cerealeras, lácteas, cárnicas y aceiteras de diferentes puntos de la provincia de Buenos Aires y del país.
La energía que inyecta a la red equivale aproximadamente al 25% del consumo eléctrico residencial del partido de General Villegas.
Una IA entrenada con los datos de la planta
La incorporación de inteligencia artificial surgió a partir de una necesidad concreta. Al funcionar las 24 horas, GVBio genera un gran volumen de información proveniente de diferentes equipos y procesos, lo que dificultaba analizar las variables de manera conjunta.
“Trabajamos las 24 horas y producimos una enorme cantidad de datos. El desafío no era obtener más información, sino interpretarla y transformarla en decisiones oportunas”, explicó Lisandro Peirone, gerente de Operaciones de GVBio.
A partir de ese desafío, la compañía trabajó junto a Autolink Solutions, empresa liderada por Sebastián Cuenca y Leandro Espíndola, para llevar adelante el desarrollo tecnológico.
La solución, denominada SIBIA, comenzó a implementarse hace aproximadamente seis meses y reúne información proveniente de diferentes fuentes. Utiliza más de 12 modelos especializados, entrenados con los registros históricos de la planta, para detectar patrones, realizar predicciones y generar recomendaciones operativas.
Su incorporación también llevó a revisar y mejorar procesos internos. Como resultado de la combinación de tecnología y reorganización operativa, según datos de la empresa, el cumplimiento del contrato de inyección de energía eléctrica con Cammesa pasó del 91% al 97%.
De analizar datos a controlar equipos
El salto tecnológico se produjo con la conexión de SIBIA al PLC, el sistema de control industrial de la planta.
A partir de los datos de generación obtenidos en tiempo real y del cálculo de las dietas de los biodigestores, la inteligencia artificial puede modificar determinadas variables y actuar directamente sobre bombas, válvulas y ciclos de alimentación.
La automatización funciona dentro de límites definidos previamente y bajo la supervisión del equipo responsable de la planta.
El sistema también permite optimizar las recetas de alimentación, generar certificados de tratamiento de residuos, elaborar informes productivos y ejecutivos, calcular indicadores de desempeño y realizar el seguimiento del plan de mantenimiento.
Además, incorpora un asistente por voz para facilitar el acceso a información durante la operación cotidiana.
Anticipar lluvias y posibles faltantes
Una de las aplicaciones de la inteligencia artificial está vinculada con la disponibilidad de los insumos que alimentan los biodigestores.
SIBIA analiza el pronóstico meteorológico y, si detecta que las lluvias podrían impedir o dificultar el ingreso de camiones, genera una alerta para anticipar posibles faltantes.
Si alguno de los sustratos no estará disponible, la herramienta puede calcular una dieta alternativa y ajustar su composición según las existencias de la planta, dando al equipo más tiempo para analizar la situación y tomar decisiones.
La capacidad de anticipación también se aplica al mantenimiento, un aspecto relevante para una instalación que utiliza equipos y repuestos importados cuyos plazos de reposición pueden extenderse durante meses.
Automatización con supervisión humana
Aunque la inteligencia artificial interviene directamente sobre algunos componentes de la planta, desde GVBio remarcan que las decisiones continúan bajo supervisión humana y que la tecnología busca complementar el conocimiento de los operadores.
“La tecnología no reemplaza el conocimiento de las personas: les brinda mejores herramientas para anticiparse a los problemas y concentrarse en las tareas donde su experiencia aporta más valor”, sostuvo Peirone.
Al automatizar registros, controles rutinarios y parte del procesamiento de información, la herramienta permite que el personal concentre más tiempo en tareas de análisis, planificación, toma de decisiones y mantenimiento preventivo.
Tras esta primera implementación, el próximo paso será consolidar los resultados alcanzados en GVBio y analizar cómo la experiencia puede trasladarse a otras actividades del Grupo María Elena.





