El Papa León XIV, quien el martes 13 fue sometido a una operación para extirparle una parte inferior del pulmón al detectarse que tiene cáncer maligno, no dejó en ningún momento de mantenerse activo, a punto tal que más allá de celebrar misa donde se halla internado, escribió un mensaje con motivo de la jornada de la alimentación.

En su mensaje al encuentro organizado por la FAO, no dudó en calificar al hambre al cual está siendo sometido una amplia mayoría de la población mundial es “una terrible ofensa” a la dignidad humana.

El Pontífice, todavía hospitalizado tras una cirugía, envió el viernes último un mensaje con motivo de la Jornada Mundial de la Alimentación.

El Papa León XIV calificó el viernes el hambre en el mundo como una “terrible ofensa” contra la dignidad humana y subrayó que una alimentación adecuada es un derecho humano fundamental.

“Impedir que llegue a todos o destruir los medios que lo producen es una terrible ofensa a la dignidad humana”, escribió el Pontífice en un mensaje publicado con motivo de la Jornada Mundial de la Alimentación.

Mientras continúa recuperándose de una cirugía en el Hospital Gemelli de Roma, (situación que es de una gravedad tal que se desconocen sus derivaciones) León XIV dirigió su mensaje a Qu Dongyu, director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

La operación no es para nada un tema menor.

Otros tiempos quedaron atrás cuando la Iglesia en su cúpula mantenía estricto secreto sobre el estado de salud del Papa de turno, ya que dar a conocer una enfermedad le socava el poder (ya hay quienes piensan en que pueden llegar a ocupar su cargo, e incluso en una situación de renuncia, ya que el cáncer de pulmón se ha caracterizado siempre por su veloz diseminación en los pulmones y otras zonas del cuerpo, causando una muerte en pocos meses).

No sólo ha sido sacado a la luz el tema, sino que al hacerlo con  tanta naturalidad, lo tomamos como si fuera unos días a una clínica para un chequeo de rutina que dura una semana.

Contra el hambre

Y nosotros, los periodistas, no podemos quedarnos anclados en el tema de su salud, por grave que se sospeche, ya que el Papa León XIV ha sacado a relucir un temple y una personalidad tal que, en este caso el tema del hambre en el mundo está por encima de cualquier dolencia personal, por grave que se presente.

El cáncer del Papa se naturaliza, no así la hambruna, la falta de alimento que llegue a todos en el mundo. Ese sí es un problema grave, nos dice el Papa, sin detenerse ni un instante en su persona, en su salud. Todo un ejemplo de pastor de la Iglesia.

La Jornada Mundial de la Alimentación, que se celebra cada año el 16 de octubre para llamar la atención sobre el hambre en el mundo, también conmemora la fundación de la organización en 1945.

“El hambre en el mundo persiste por falta de caridad”

En su mensaje, León XIV lamentó el desafío que representa el hambre en el mundo y cuestionó cómo algunos pueden hablar de innovación tecnológica mientras persiste la escasez de alimentos.

“El hambre no puede considerarse una anomalía estadística, pues se debe en gran parte a una falta de voluntad política y de caridad colectiva”, dijo León XIV.

“Hoy en día se habla de innovación con gran soltura”, señaló León XIV. Sin embargo, dijo, “con frecuencia, se reduce a los artefactos, los algoritmos o la optimización del rendimiento por la mera rentabilidad del capital”.

Un nuevo orden alimentario global

Según el informe anual de la FAO correspondiente a 2025, se estima que 645 millones de personas en todo el mundo padecieron hambre, principalmente en África, Asia, América Latina y el Caribe. Según el mismo informe, 35,5 millones de niños sufrían desnutrición grave, y la guerra seguía siendo el “principal factor de inseguridad alimentaria aguda y desnutrición”.

León XIV también afirmó que la escasez de alimentos “nunca debe utilizarse como arma de guerra” y alentó a las Naciones Unidas a trabajar por un “nuevo orden alimentario global” en el que la tecnología garantice alimentos para todos.

“El acceso regular a una alimentación inocua, adecuada, suficiente y acorde con la dignidad de cada persona es un derecho humano fundamental”, escribió el Papa.

“Es necesario establecer un nuevo orden alimentario global en el que la innovación tecnológica esté subordinada de manera incondicional al respeto de la dignidad humana otorgada por Dios y al bien común universal

El mensaje del Papa sobre el hambre en el mundo llega después de su visita en junio a la sede del Programa Mundial de Alimentos en Roma, donde subrayó la necesidad de poner a la persona humana en el centro de los esfuerzos para combatir el hambre en todo el mundo

El mensaje completo

A continuación reproducimos textualmente la carta del Papa a la FAO.

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MENSAJE DEL SANTO PADRE LEÓN XIV

CON OCASIÓN DE LA JORNADA MUNDIAL DE LA ALIMENTACIÓN 2026

(16 de octubre de 2026)

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A Su Excelencia

el señor Qu Dongyu

Director General de la FAO

 

Excelencia:

 

  1. La Jornada Mundial de la Alimentación de este año se celebra bajo el lema “Innovar hoy para nutrir mañana”. Cuando el ser humano contribuye a que la tierra dé sus frutos, no está llevando a cabo una mera transacción técnica, sino que está cumpliendo con el mandato de cuidarla y cultivarla (cf. Gn 2,15), que precede a toda arquitectura jurídica y a todo avance técnico. Sin embargo, en la situación actual nos enfrentamos a una paradoja: el progreso global, que avanza cada vez más rápido, va acompañado de la persistencia del hambre y la pobreza. Este no es un problema técnico ni económico, sino una profunda crisis antropológica y ética.

 

  1. Hoy en día se habla de innovación con gran soltura. Por otro lado, con frecuencia, se reduce a los artefactos, los algoritmos o la optimización del rendimiento por la mera rentabilidad del capital. Es preciso purificar el concepto. Innovar no consiste en reemplazar lo creado, sino en penetrar con reverencia en las complejas leyes que salvaguardan la obra salida de las manos del Creador. Toda técnica auténtica aplicada al campo es una expresión del papel del ser humano como colaborador de Dios en la obra de la creación. No obstante, cuando la tecnología moderna aplicada a la agricultura despoja al suelo de su fertilidad natural o expulsa al campesino de su tierra para sustituirlo por el frío cálculo financiero, no se trata de progreso, sino de una sofisticada forma de devastación. El uso irresponsable de la tecnología, que no sirve al bien común, sino a intereses egoístas exclusivamente, viola el principio de solidaridad y también ignora el mandato del ser humano de preservar la creación. La innovación que el mundo necesita no se mide únicamente por la cantidad de grano obtenida, sino por la promoción de la dignidad humana otorgada por Dios y por la integridad del ecosistema que el ser humano está llamado a preservar.

 

  1. El hambre no puede considerarse una anomalía estadística, pues se debe en gran parte a una falta de voluntad política y de caridad colectiva. La escasez de alimentos no es tampoco algo geográficamente inevitable. De hecho, es intolerable que, en una época caracterizada por un progreso técnico sin precedentes, el pan siga siendo un privilegio y el agua una mercancía disputada. El acceso regular a una alimentación inocua, adecuada, suficiente y acorde con la dignidad de cada persona es un derecho humano fundamental. Garantizar este derecho es una obligación de justicia que compromete a los Estados y a la comunidad internacional. Y sin embargo, mientras se innova para acelerar la producción, se desatiende la distribución. Se perfeccionan los mercados del grano en las bolsas de valores, mientras la semilla real, la que germina en el surco, cae en manos de monopolios que asfixian a la agricultura de pequeña escala.

 

  1. Garantizar la nutrición del mañana exige liberar los alimentos de las lógicas puramente especulativas. El pan no es un instrumento de presión geopolítica ni un activo financiero volátil. Nunca debe utilizarse como arma de guerra. Impedir que llegue a todos o destruir los medios que lo producen es una terrible ofensa a la dignidad humana. El pan es precioso porque sostiene la vida que Dios nos ha dado. Por eso debemos superar la tentación de pensar a corto plazo. El mito del crecimiento ilimitado a pesar de que los recursos son limitados ha llegado a un punto de ruptura. Innovar hoy exige asumir una responsabilidad intergeneracional que vaya más allá de los presupuestos anuales. Innovar significa reconciliar tecnología con sabiduría, incluida la sabiduría ancestral, sin perder de vista el futuro. No se trata de rechazar el progreso tecnológico, sino de integrarlo con el saber del agricultor, que ha afianzado su conocimiento del suelo y del clima a lo largo de siglos de atenta observación. Innovar también implica proteger el agua como bien común indivisible.

 

  1. Señor Director General: invito a la FAO y a los Estados representados en ella a que no se conformen con diagnósticos abstractos ni con declaraciones de eficacia efímera. Es hora de la audacia moral. Es necesario establecer un nuevo orden alimentario global en el que la innovación tecnológica esté subordinada de manera incondicional al respeto de la dignidad humana otorgada por Dios y al bien común universal. Los recursos invertidos en la industria de la guerra deberían desviarse, por un imperativo ético impostergable, hacia la investigación agrícola sostenible y la regeneración de los suelos degradados. El mañana no es un espacio de tiempo abstracto que nos aguarda pasivamente, sino la cosecha de lo que sembramos hoy con nuestras decisiones. Si sembramos una innovación sin ética, basada en el dominio despótico sobre la tierra y en la exclusión del débil, cosecharemos la aridez y la contienda. Si, por el contrario, la innovación nace del respeto al orden natural y de la justicia hacia los hambrientos, el mañana traerá consigo una mesa colmada que sacie a la humanidad.

 

  1. Con estos sentimientos hacia quienes se dedican a cultivar la tierra y a alimentar a la humanidad, invoco la bendición del Dios todopoderoso y aseguro el apoyo incansable de la Santa Sede a todas las iniciativas que favorezcan a la FAO en sus nobles esfuerzos.

 

Vaticano, 12 de octubre de 2026

LÉON PP. XIV