El Instituto de Datos Espaciales de Córdoba (IDECOR) presentó una metodología que permite identificar las mejores ubicaciones para instalar nuevas industrias agroalimentarias, utilizando como caso de estudio la cadena del maíz.

El trabajo fue presentado durante las XX Jornadas de Infraestructuras de Datos Espaciales de la República Argentina (IDERA), donde IDECOR expuso los avances alcanzados junto a la Secretaría de Infraestructura Agropecuaria del Ministerio de Bioagroindustria. El estudio, denominado «Análisis geoespacial multicriterio para la localización agroindustrial: el caso de la producción de maíz en Córdoba», representa una evolución respecto del trabajo presentado en 2025 sobre el Índice de Priorización de Caminos Rurales (IPCR).

Mientras aquel proyecto permitía establecer qué caminos rurales debían priorizarse para su conservación y mejora mediante la combinación de criterios productivos y riesgo de inundación, la nueva propuesta amplía ese enfoque para responder otro interrogante estratégico: dónde conviene localizar futuras plantas industriales que agreguen valor a la producción agropecuaria cordobesa.

Del almacenamiento de datos a la toma de decisiones

El nuevo enfoque marca un cambio conceptual en el rol de las Infraestructuras de Datos Espaciales (IDE). Según explican sus autores, el desafío ya no consiste únicamente en reunir y estandarizar información geográfica, sino en convertir esos datos en herramientas capaces de orientar decisiones públicas y privadas.

En ese sentido, IDECOR deja de funcionar exclusivamente como un repositorio de información para transformarse en una plataforma analítica que integra datos provenientes de múltiples organismos y los convierte en conocimiento útil para la planificación territorial.

El maíz como punto de partida

El estudio tomó como ejemplo la producción de maíz, uno de los principales cultivos de Córdoba. La provincia produce más de 18 millones de toneladas anuales, pero alrededor del 63% de ese volumen sale sin procesamiento hacia los puertos de exportación.

La situación contrasta con otros países productores, como Estados Unidos y Brasil, donde gran parte del cereal se industrializa antes de ser comercializado.

Para los especialistas, esta diferencia representa una oportunidad para generar mayor valor agregado, empleo e inversiones dentro del territorio provincial mediante la instalación de nuevas industrias de transformación.

Un análisis basado en múltiples variables

Para determinar cuáles son las zonas con mayor potencial agroindustrial, el equipo técnico desarrolló un análisis multicriterio que integra información económica, productiva, demográfica y de infraestructura.

Entre las variables consideradas se encuentran la disponibilidad real de materia prima, descontando el consumo de industrias y establecimientos ganaderos existentes; la cercanía a redes de gas natural y energía eléctrica; el acceso a rutas pavimentadas; la disponibilidad de mano de obra obtenida a partir del Censo Nacional 2022 y del análisis de imágenes satelitales; y la distancia respecto de los puertos exportadores.

En este último aspecto, el estudio señala que ubicarse más lejos de Rosario puede convertirse en una ventaja para determinadas industrias, ya que el costo del transporte reduce el valor del maíz en origen, generando condiciones más competitivas para su procesamiento local.

La infraestructura invisible

Para elaborar el modelo fue necesario integrar información proveniente de organismos nacionales y provinciales, entre ellos la Secretaría de Energía de la Nación, el Ministerio de Bioagroindustria, SENASA, INTA, INDEC y la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas.

El aporte de IDECOR consistió en normalizar, validar y articular esos datos, que originalmente poseen distintas escalas, formatos y niveles de actualización, para construir una única base de análisis territorial.

Desde el organismo destacan que esa infraestructura técnica y metodológica resulta indispensable para producir mapas confiables y convertir grandes volúmenes de información dispersa en herramientas concretas para la toma de decisiones.

Infraestructura pública e inversión privada

Uno de los aspectos más innovadores del estudio consiste en incorporar las obras públicas proyectadas dentro del análisis.

Además de considerar la infraestructura existente, el modelo incorpora el plan provincial de mejoras de caminos rurales basado en el Índice de Priorización de Caminos Rurales (IPCR), junto con futuras ampliaciones de redes eléctricas y gasoductos.

Al incluir esas inversiones proyectadas, algunas zonas que actualmente presentan limitaciones pasan a convertirse en áreas aptas para el desarrollo industrial.

De esta manera, una futura obra vial puede modificar el mapa de oportunidades y transformarse en el factor que incentive la instalación de nuevas plantas procesadoras en localidades que hasta ahora no aparecían como competitivas.

Una metodología con proyección

Los especialistas sostienen que el modelo desarrollado no se limita exclusivamente al maíz.

La misma metodología ya comenzó a aplicarse sobre otras cadenas estratégicas de la economía provincial, entre ellas la soja, el maní, la producción bovina, porcina y la actividad láctea.

El objetivo es avanzar hacia una planificación territorial basada en evidencia, donde las decisiones sobre infraestructura pública e inversiones privadas puedan apoyarse en análisis geoespaciales que permitan optimizar recursos, fortalecer el agregado de valor en origen y promover un desarrollo productivo más equilibrado en toda la provincia.