El ímpetu de Ricardo Quintela para empujar el dialogo. El gobernador de La Rioja sobresale como referencia desde el interior del país para sentar a la mesa a todos los sectores.
Cuando todos los observadores políticos descreían de un posible acercamiento entre los sectores mayoritarios del justicialismo nacional, en virtud de los fuertes cruces acaecidos después de las elecciones legislativas del año pasado, y hasta la fecha, una tenue luz en el camino descolocó a propios extraños: los popes del peronismo lograron finalmente juntarse.
Hace apenas unos días, se sentaron a la mesa, el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, el diputado Máximo Kirchner, el titular del Frente Renovador, Sergio Massa, los gobernadores del PJ, y los jefes de bancadas del sector en Diputados y Senado, Germán Martínez, José Mayans, respectivamente.
¿El saldo del conclave? Sin más, salvaguardar el dispositivo de las PASO el año próximo. Lograrlo representará cumplir dos objetivos en un solo paso: contar con la herramienta para dirimir una posible interna, y acorralar al gobierno nacional en su intento de desmantelar parte del régimen electoral vigente.
La movida provocó un sacudón en la Casa Rosada, más allá del vacío ruidoso ocasionado por la reclusión (¿obligada?) de Javier Milei en Olivos, durante toda la semana que pasó. El PJ le sumó otro golpe al timón gubernamental libertario, después que vio naufragar en el Senado las iniciativas de Ley de Tierras y Ley de Manejo del Fuego, movilizaciones y represiones mediante, en los alrededores del Congreso.
Tiempo de sumar voluntades
Todo indica que -muy probablemente envalentonado por un sinnúmero de encuestas que acreditan un sostenido desgaste del oficialismo-, el justicialismo vislumbró la llegada del inequívoco momento de comenzar a transitar el complejo laberinto de su unidad, para ser una opción de poder el año que viene.
Empero, las esperadas voluntades del momento eran muchas menos a principios de años, y ni decir a fines del 2025. La tarea de los legisladores para este ultimo encuentro bisagra se ilumina sola, claro.
No obstante, hubo una militancia silenciosa para congelar las ásperas fricciones entre los cuadros del gobernador bonaerense y las primeras líneas del kirchnerismo duro, que lidera Cristina Fernández de Kirchner, y opera su hijo, el diputado Máximo. Tampoco es menor el serpenteo del Frente Renovador, de Sergio Massa, que ostenta poder de fuego en el Congreso, articula con sectores del poder económico y tiene presencia territorial importante en el mapa nacional.
Quintela, el riojano que se hace oír
En 2024, el gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, decidió competir por la conducción nacional del Partido Justicialista. Finalmente, su postulación fue impugnada por errores en sus listas de avales y resultó CFK consagrada máxima autoridad partidaria. Pero Quintela le sacó provecho a este intento, pues se convirtió en plataforma propia para erigirse en voz autorizada en el movedizo terreno justicialista, y a la fecha, en un referente de consulta obligada para la realidad política nacional, y la agenda por construirse.
Para bien del PJ, todos hablan ahora de unidad, pero unos pocos cuentan con la posibilidad concreta de activar mecanismos en pos de semejante objetivo. El riojano -por si quedan dudan en el éter, plantado con firmeza ante los embates del gobierno de Milei, desde el minuto cero-, no sólo fue un activo participe del ágape peronista de la semana anterior, sino, además, viene cargado de eventos con articulación constante con el variopinto del principal partido de la oposición.
Por caso, apenas comenzó el mes en curso, a propósito de cumplirse 50 años del crimen y martirio de monseñor Angelelli, perpetrado durante la última Dictadura Cívico-Militar, justamente en La Rioja, Quintela presidió las conmemoraciones, y al mismo tiempo convocó a todos los sectores del PJ nacional, que acudieron a la ceremonia popular y religiosa, pero también se dieron tiempo para avanzar en un inevitable dialogo político, que arrojó entonces algo más que buenas sensaciones.
Córdoba, en la mira
Este fin de semana, en recorrida por el interior de la provincia de Córdoba, la diputada nacional Natalia De la Sota, puso énfasis en la “necesidad de trabajar por la unidad de todo el justicialismo”. En su periplo en la Capital alterna, Río Cuarto, De la Sota destacó la tarea política que se lleva adelante para reencauzar al PJ, “para construir una opción” en 2027.
Con estas y otras manifestaciones, el peronismo se reseteó. Quintela olfateó antes ese escenario, por eso activó esos movimientos, y ahora, con un mejor panorama, le saca punta a una agenda nacional, que incluye recorridas en varios puntos del país.
Por caso, es muy probable que desembarque en Córdoba hacia fines de agosto o principios de septiembre. Por supuesto, para militar la unidad del PJ, pero también, para explicar lo que considera un modelo de entrega del país, el que ejecuta el actual gobierno, y en contrapartida, como un proyecto peronista puede sacarlo adelante.





