El cardenal Michael Czerny, prefecto del Dicasterio para el Desarrollo Humano Integral, anunció la creación de la Comisión en un comunicado.
El Santo Padre León XIV aprobó la creación de una Comisión Interdicasterial sobre Inteligencia Artificial en un rescripto fechado el 12 de mayo, publicado este sábado por el Vaticano y firmado por el cardenal Michael Czerny, prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral.
Considerando «el desarrollo en las últimas décadas del fenómeno de la Inteligencia Artificial y las aceleraciones más recientes en su uso generalizado; sus posibles efectos en los seres humanos y en la humanidad en su conjunto; la preocupación de la Iglesia por la dignidad de toda persona humana, especialmente en relación con su desarrollo integral; el papa León XIV aprobó la creación de una Comisión Interdicasterial sobre Inteligencia Artificial», reza el texto.
El Papa aprobó la creación de este organismo tras una audiencia con el Cardenal Czerny el 3 de mayo. El Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral coordinará el trabajo de la Comisión durante el primer año.
Varios dicasterios trabajando juntos
El texto explica que la Comisión está integrada por representantes de 7 órganos del Vaticano: el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, el Dicasterio para la Doctrina de la Fe, el Dicasterio para la Cultura y la Educación, el Dicasterio para la Comunicación, la Academia Pontificia para la Vida, la Academia Pontificia de las Ciencias y la Academia Pontificia de las Ciencias Sociales.
Una de estas instituciones se encargará de coordinar la Comisión por períodos de un año, que podrán renovarse, y el Papa decidirá entonces cuál será el siguiente organismo que dirigirá las obras.
El texto explica que «es responsabilidad de la institución coordinadora facilitar la colaboración y el intercambio de información entre los miembros del grupo en relación con las actividades y los proyectos relacionados con la Inteligencia Artificial, incluidas las políticas sobre su uso dentro de la Santa Sede, al tiempo que se promueve el diálogo, la comunión y la participación”.
El cardenal Czerny creó el organismo de acuerdo con el artículo 28 de la constitución apostólica Praedicate evangelium, en virtud del cual el superior de un dicasterio puede crear una comisión interdicasterial especial para tratar asuntos que afectan a las responsabilidades de varios dicasterios y que requieren «consulta mutua y frecuente».
Un tema muy querido por el Papa León XIV
Esta no es la primera vez que los Dicasterios se reúnen para abordar este tema. En enero de 2025, el Dicasterio para la Doctrina de la Fe y el Dicasterio para la Cultura y la Educación publicaron la nota Antiqua et Nova sobre la relación entre la inteligencia artificial y la inteligencia humana.
Además, este tema estuvo presente a lo largo del pontificado de León XIV, ya que a menudo habló sobre la inteligencia artificial y otros avances tecnológicos, así como sobre los desafíos que pueden plantear a nuestra sociedad.
Ya el 10 de mayo de 2025, pocos días después de su elección, en una reunión con los cardenales, el Papa explicó que su elección de nombre papal estaba inspirada en el papa León XIII, quien abordó los problemas derivados de la revolución industrial en su encíclica Rerum novarum.
A continuación, destacó que «en nuestros días, la Iglesia ofrece a todos el tesoro de su doctrina social en respuesta a otra revolución industrial y a los avances en el campo de la inteligencia artificial, que plantean nuevos desafíos para la defensa de la dignidad humana, la justicia y el trabajo».
En un rescripto publicado este sábado 16 de mayo, León XIV aprobó la creación de una comisión interdicasterial para reflexionar sobre los desafíos éticos de la inteligencia artificial.
Esta comisión nace a petición del prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, el cardenal Czerny, recibido en audiencia el pasado 3 de mayo por León XIV.
Esta estructura, que reúne a varios dicasterios, surge a partir de diversas reflexiones.
Según precisa un comunicado de la Santa Sede, se crea para responder a tres criterios principales: el desarrollo, en las últimas décadas, del fenómeno de la inteligencia artificial y la reciente aceleración de su uso generalizado; sus posibles efectos sobre el ser humano y sobre la humanidad en su conjunto; y la preocupación de la Iglesia por la dignidad de toda persona humana, especialmente en lo referente a su desarrollo integral.
Una presidencia rotativa
La comisión está compuesta por representantes del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, del Dicasterio para la Cultura y la Educación, del Dicasterio para la Comunicación, de la Pontificia Academia para la Vida, de la Pontificia Academia de las Ciencias y de la Pontificia Academia de Ciencias Sociales. Toda modificación en su composición deberá contar con la aprobación del Santo Padre, subraya el comunicado.
Los distintos dicasterios deberán designar un responsable para formar parte de la comisión, cuya coordinación será confiada por un año -eventualmente renovable- al Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral. Posteriormente, el Sumo Pontífice confiará la coordinación a una de las instituciones participantes, también por un período de un año.
Corresponde a la institución coordinadora facilitar la colaboración y el intercambio entre los miembros del grupo de información relativa a las actividades y proyectos vinculados a la inteligencia artificial, incluidas las políticas sobre su uso dentro de la Santa Sede, promoviendo el diálogo, la comunión y la participación.
El Papa sobre la IA
El 5 de diciembre, el Santo Padre recibió en audiencia a los participantes en la Conferencia titulada «Inteligencia artificial y cuidado de la Casa Común», organizada por Centesimus Annus – SACRU. A ellos, el Pontífice les dijo: “Reconocer y respetar lo que caracteriza a la persona humana y asegura su crecimiento armonioso es esencial para establecer un marco adecuado para gestionar las implicaciones de la inteligencia artificial”.
“Será crucial permitir que los jóvenes aprendan a usar estas herramientas con inteligencia propia, abiertos a la búsqueda de la verdad, a una vida espiritual y fraterna, ampliando sus sueños y los horizontes de sus decisiones maduras”, este es el aliento del Papa León XIV a los participantes en la Conferencia titulada «Inteligencia artificial y cuidado de la Casa Común», organizada por la Fundación Centesimus Annus Pro Pontifice y la Alianza Estratégica de Universidades Católicas de Investigación (Strategic Alliance of Catholic Research Universities – SACRU), a quienes recibió en audiencia el 5 de diciembre, en la Sala del Consistorio del Vaticano.
Cambios “rápidos y profundos” a causa de la IA
En su discurso a los participantes en esta Conferencia, el Santo Padre destacó la importancia del tema tratado: la inteligencia artificial, que viene acompañada de cambios rápidos y profundos en la sociedad, que afectan características esenciales de la persona humana, como el pensamiento crítico, la capacidad de discernimiento, el aprendizaje y las relaciones interpersonales.
Ante ello se preguntó: ¿Cómo podemos garantizar que el desarrollo de la inteligencia artificial sirva realmente al bien común, y no simplemente a la concentración de la riqueza y el poder en manos de unos pocos?
“Esta es una pregunta urgente, ya que esta tecnología ya tiene un impacto concreto en la vida de millones de personas, todos los días y en todo el mundo. Como nos recuerda la Doctrina Social de la Iglesia, y como se desprende claramente del trabajo interdisciplinario que realizan, abordar este desafío requiere plantearse una pregunta aún más radical: ¿qué significa ser humano en nuestra época?”.
Reconocer y respetar a la persona humana
Ante esta interrogante, el Pontífice recordó que, los seres humanos están llamados a colaborar en la obra de la creación, y no a ser simplemente consumidores pasivos de contenidos producidos por la tecnología artificial. Además, indicó que, nuestra dignidad reside en la capacidad de reflexionar, de elegir libremente, de amar libremente, de entablar relaciones auténticas con los demás.
“La inteligencia artificial ha abierto, sin duda, nuevos horizontes a la creatividad, pero también plantea inquietantes preguntas sobre sus posibles repercusiones en la apertura de la humanidad a la verdad y la belleza, en nuestra capacidad de asombro y contemplación. Reconocer y respetar lo que caracteriza a la persona humana y asegura su crecimiento armonioso es esencial para establecer un marco adecuado para gestionar las implicaciones de la inteligencia artificial”.
Las nuevas generaciones deben ser apoyadas
Por ello, afirmó el Papa, es importante reflexionar sobre una preocupación que debe tocarnos el corazón: la libertad y la espiritualidad de los jóvenes, con las posibles consecuencias de la tecnología en su desarrollo intelectual y neurológico.
El bienestar de la sociedad depende de brindarles la capacidad de desarrollar sus talentos y responder a las exigencias de los tiempos y a las necesidades de los demás con un espíritu libre y generoso. La capacidad de acceder a grandes cantidades de datos y conocimientos no debe confundirse con la capacidad de extraer significado y valor de ellos.
“Por lo tanto, será crucial permitir que los jóvenes aprendan a usar estas herramientas con inteligencia propia, abiertos a la búsqueda de la verdad, a una vida espiritual y fraterna, ampliando sus sueños y los horizontes de sus decisiones maduras. Apoyamos su deseo de ser diferentes y mejores, porque ahora más que nunca es evidente que se necesita un cambio profundo en nuestra visión del crecimiento”.
“Las nuevas generaciones deben ser apoyadas, no obstaculizadas, en su camino hacia la madurez y la responsabilidad”, expresó.
Restaurar y fortalecer la fe en la capacidad humana
Para construir un futuro junto a nuestros jóvenes que, también a través del potencial de la inteligencia artificial, alcance el bien común, subrayó el Santo Padre, es necesario restaurar y fortalecer su fe en la capacidad humana para determinar la evolución de estas tecnologías: una fe que hoy se ve cada vez más erosionada por la idea paralizante de que su desarrollo sigue un camino ineludible.
“Para ello, se necesita una acción coordinada y concertada que involucre a la política, las instituciones, las empresas, las finanzas, la educación, las comunicaciones, la ciudadanía y las comunidades religiosas. Todos estos actores están llamados a cumplir un compromiso común asumiendo esta responsabilidad compartida. Un compromiso que antepone cualquier lucro e intereses creados, cada vez más concentrados en manos de unos pocos”.
Solo mediante una amplia participación, permitiendo que todas las voces, incluso las más humildes, sean escuchadas con respeto, afirmó el Pontífice, será posible alcanzar estos ambiciosos objetivos. En este contexto, la investigación de Centesimus-SACRU representa una contribución verdaderamente valiosa.
Jornada Mundial de las Comunicaciones
En su mensaje para la 60 Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales el Papa León XIV llama a una alianza entre responsabilidad, cooperación y educación para preservar las voces y rostros humanos ante los riesgos de la Inteligencia Artificial.
“Preservar las voces y los rostros humanos”, es el lema del Mensaje del Papa León XIV para la LX Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, publicado este 24 de enero. “El rostro y la voz son rasgos únicos y distintivos de cada persona”, señala el Pontífice ante los desafíos de la Inteligencia Artificial (IA) y los nuevos retos de la comunicación. Y exhortando a una alianza de responsabilidad, cooperación y educación para afrontar estos riesgos.
“El reto -dice León XIV en el mensaje- no es tecnológico, sino antropológico. Proteger los rostros y las voces significa, en última instancia, protegernos a nosotros mismos”.
El Papa pide “no renunciar al propio pensamiento”, porque “la IA puede proporcionar apoyo y asistencia en la gestión de tareas comunicativas, eludir el esfuerzo de nuestro propio pensamiento, contentándonos con una compilación estadística artificial», pero se «corre el riesgo, a largo plazo, de erosionar nuestras capacidades cognitivas, emocionales y comunicativas”.
Simulación de las relaciones
Y presenta el peligro de “simulación de las relaciones y de la realidad” en el mundo digital, ya que “la tecnología que explota nuestra necesidad de relación no solo puede tener consecuencias dolorosas para el destino de las personas, sino que también puede dañar el tejido social, cultural y político de las sociedades”.
“Esto ocurre cuando sustituimos las relaciones con los demás por relaciones con IA entrenadas para catalogar nuestros pensamientos y, por lo tanto, para construir a nuestro alrededor un mundo de espejos, donde todo está hecho «a nuestra imagen y semejanza». De este modo, nos privamos de la posibilidad de encontrar al otro, que siempre es diferente a nosotros y con el que podemos y debemos aprender a relacionarnos. Sin la aceptación de la alteridad no puede haber ni relación ni amistad”, dice León XIV en el mensaje.
Responsabilidad, cooperación y educación
Ante estos riesgos el Papa León XIV propone “Una posible alianza” basado en tres pilares: responsabilidad, cooperación y educación. “En primer lugar, la responsabilidad. Dependiendo de las funciones, esta puede traducirse en honestidad, transparencia, valentía, capacidad de visión, deber de compartir conocimientos, derecho a estar informado”.
Llama también a cooperar: “Ningún sector puede afrontar por sí solo el reto de liderar la innovación digital y la gobernanza de la IA. Por lo tanto, es necesario crear mecanismos de salvaguardia. Todas las partes interesadas, desde la industria tecnológica hasta los legisladores, desde las empresas creativas hasta el mundo académico, desde los artistas hasta los periodistas y los educadores, deben participar en la construcción y la puesta en práctica de una ciudadanía digital consciente y responsable”.
Y pide que la educación sea útil para “aumentar nuestra capacidad personal para reflexionar críticamente, evaluar la fiabilidad de las fuentes y los posibles intereses que hay detrás de la selección de la información que nos llega, comprender los mecanismos psicológicos que activan, permitir que nuestras familias, comunidades y asociaciones elaboren criterios prácticos para una cultura de la comunicación más sana y responsable”.
Custodiar el don de la comunicación
“Necesitamos -insiste el Pontífice- que el rostro y la voz vuelvan a representar a la persona. Necesitamos custodiar el don de la comunicación como la verdad más profunda del ser humano, hacia la que orientar también toda innovación tecnológica”.
Finaliza el Santo Padre su mensaje publicado el día de la memoria litúrgica de San Francisco de Sales, agradeciendo “a todos los que trabajan por los fines aquí expuestos y bendigo de corazón a todos los que trabajan por el bien común con los medios de comunicación”.





