Por Gustavo Román. Director Propietario La Ribera
La renuncia de Marcos Carasso al Tribunal de Cuentas de CĂłrdoba marca mucho más que la salida de un funcionario. Representa un fuerte impacto para un sector de la polĂtica cordobesa que durante años construyĂł poder sobre la base de acuerdos, posicionamientos estratĂ©gicos y una importante presencia institucional.
La imputaciĂłn por presunto tráfico de influencias en una causa derivada de la investigaciĂłn por la millonaria defraudaciĂłn al PAMI de RĂo Cuarto terminĂł por romper el silencio que rodeaba a un expediente que ya venĂa generando preocupaciĂłn en distintos ámbitos polĂticos. Los allanamientos realizados en General Cabrera y en dependencias vinculadas a sus funciones oficiales terminaron de darle dimensiĂłn pĂşblica a una situaciĂłn que hasta hace pocos dĂas transitaba entre rumores y especulaciones.
Carasso no es un dirigente más dentro del radicalismo cordobĂ©s. Fue intendente, diputado nacional, presidente de la UCR provincial y candidato a vicegobernador junto a Luis Juez. Su trayectoria lo convirtiĂł en uno de los principales referentes de un espacio que aspiraba a representar una alternativa de poder en CĂłrdoba. Por eso, el impacto polĂtico de esta causa trasciende ampliamente la situaciĂłn personal del exfuncionario.
La investigaciĂłn judicial deberá determinar responsabilidades y garantizar el debido proceso. Sin embargo, en tĂ©rminos polĂticos, el daño ya está hecho. Cuando un dirigente de semejante exposiciĂłn pĂşblica queda vinculado a una causa de estas caracterĂsticas, inevitablemente se pone bajo la lupa todo el entramado de relaciones, nombramientos y decisiones que acompañaron su recorrido en la funciĂłn pĂşblica.
La causa del PAMI RĂo Cuarto ya era, por sĂ misma, uno de los expedientes más sensibles de los Ăşltimos años. La sospecha de que se habrĂan facturado prestaciones mĂ©dicas que nunca se realizaron, con un perjuicio estimado en 1.400 millones de pesos, golpea directamente sobre uno de los sectores más vulnerables de la sociedad: los jubilados. Si a ese escenario se le suma ahora la posible existencia de tráfico de influencias, el caso adquiere una gravedad institucional aĂşn mayor.
TambiĂ©n aparece una discusiĂłn que excede a los nombres propios. La utilizaciĂłn de estructuras estatales para favorecer intereses particulares es una de las prácticas que más deteriora la confianza ciudadana en las instituciones. Cada vez que surge una denuncia de este tipo, la polĂtica pierde credibilidad y se profundiza la distancia entre los dirigentes y la sociedad.
La renuncia de Carasso puede interpretarse como una decisiĂłn necesaria para evitar que la crisis alcance al Tribunal de Cuentas y a otros sectores del sistema polĂtico provincial. Pero difĂcilmente alcance para cerrar el capĂtulo. La Justicia deberá avanzar y esclarecer si existieron o no las conductas denunciadas.
Mientras tanto, el caso deja una enseñanza incómoda para toda la dirigencia. Los cargos públicos no pueden convertirse en refugios de privilegios ni en plataformas para ejercer influencias indebidas. Cuando la sospecha de corrupción se instala en el corazón mismo de las instituciones, no sólo queda comprometido un dirigente; queda cuestionada la calidad de la democracia y la confianza pública que sostiene al sistema.
Otro de los aspectos que genera interrogantes en torno a la figura de Carasso está vinculado a la situaciĂłn laboral de su hija dentro de la Legislatura de CĂłrdoba. Distintos sectores del radicalismo del sur provincial han señalado que su incorporaciĂłn y permanencia en la estructura legislativa formarĂan parte de una modalidad de construcciĂłn de poder basada en relaciones de influencia polĂtica, una práctica que histĂłricamente ha sido cuestionada dentro y fuera de su propio espacio partidario.
Precisamente, la imputaciĂłn por presunto tráfico de influencias vuelve a poner bajo análisis ese tipo de vĂnculos y mecanismos de funcionamiento. Si bien será la Justicia la encargada de determinar si existieron conductas ilĂcitas, para muchos dirigentes y observadores de la polĂtica cordobesa el caso expone una forma de ejercer el poder en la que las relaciones personales, los acuerdos polĂticos y la ocupaciĂłn de cargos estratĂ©gicos aparecen como elementos centrales de un mismo esquema.
La situaciĂłn adquiere una dimensiĂłn aĂşn mayor porque no se trata de un dirigente perifĂ©rico sino de uno de los principales referentes del radicalismo cordobĂ©s de los Ăşltimos años. Por eso, las sospechas que hoy pesan sobre Carasso no sĂłlo afectan su situaciĂłn personal, sino que proyectan dudas sobre los mecanismos de construcciĂłn polĂtica que le permitieron acumular poder y sostener influencia en distintos ámbitos del Estado.





