Por Víctor Nuñez – Dirigente Justicialista

Casi previsible pero con un matiz de incertidumbre. Así podemos concebir esta incontrastable realidad que nos mancha mayoritariamente a los argentinos, que con una cuestionable e inconcebible predisposición a adentrarse en un desconocido remolino de ordinariez ya prevista, optamos por regalarle al pueblo la etapa más cargada de malicia e indiferencia por la que haya transcurrido nuestra joven historia de poco más de doscientos años.-

Y no cargo todo el peso de la situación al circunstancial y defectuoso gobierno nacional porque la responsabilidad necesariamente recae en modo compartido con todos los decididos votos con los que fue beneficiado este incontenible vendaval de miserables efectores de crueldad maliciosa y corrupción impredecible pero palpable y caradura como nunca antes padecimos.-

Sería desperdiciar un tiempo quizás necesario si nos pusiéramos a enumerar los aspectos salientes, conocidos, tratados, legislados e irresponsablemente despreciados por estos inescrupulosos y farsantes ignorantes de la materia política que diría hasta nos da vergüenza admitir que hayamos empoderado por nuestra propia determinación. Nos ha costado demasiado caro el capricho de intentar castigar con nuestra propia voluntad odiadora a sus predecesores en la conducción del País que, sin predecirlo, todavía queda trabajo para los verdugos indiferentes a reclamo social alguno.-

Asistimos con real crudeza a la manifestación de desprecio por los elementales y obligatorios preceptos constitucionales en pos de una supuesta y malversada descripción de un desconocido equilibrio fiscal que a todas luces se presenta como tambaleante pretexto para incumplir las leyes aprobadas por el Congreso Nacional con las debidas y cumplidas requisitorias establecidas por nuestra Carta Magna. También podemos de forma tangencial, advertir cierto desencanto popular respecto a los deberes que corresponden a los representantes de aquellos ciudadanos afectados por tan maligna predisposición.-

Es probable que se vislumbre un atisbo de inquietante sorpresa por esta inconducta gubernamental puesto que podemos darle un carácter de absolutamente novedoso proceder sin registro histórico a la vista, al menos durante períodos democráticos actuales. De todos modos es incalculable el nivel de perversa osadía por parte de la conducción del estado nacional al avanzar cual incontenible malón desbocado, tirando por tierra los deberes de cualquier ciudadano que, merecido o no, ostenta la máxima autoridad a nivel nacional.-

Se torna asimismo y con el paso de los días una osada y maloliente jugarreta, la práctica constante y despreciable de la mentira consuetudinaria. Quizás sea fácil encontrar mentirosos en la política universal mas no con la característica de actitud permanente sobre los hechos y dichos por parte de TODOS los integrantes de esta ridícula orquesta que no sólo desafina sino que no interpreta ni por asomo música alguna puesto que cada uno de ellos tiene control sobre el instrumento equivocado. Siempre.-

En estos momentos de cuestionamientos y de errores diversos, cometidos en forma clandestina y premeditada, se me ocurre de buen tino recurrir a alguna frase que pueda enseñarnos algo. “Un hombre puede equivocarse muchas veces, pero no se convierte en un fracaso hasta que empieza a culpar a otros por sus propios errores” (John Burroughs. Naturalista y ensayista estadounidense). Pareciera tener destinatario no?.-

De cualquier forma y a mi modesto entender están produciéndose tomas de decisiones que no considero erradas sino más bien absolutamente planeadas con el único fin de sostener un estado de situación muy proclive a beneficiar a una ínfima cantidad de sujetos desaprensivos, inquietantes y despreciables que incuestionablemente piensan en la acumulación de riquezas a su favor sin siquiera detenerse a mirar aunque sea de reojo a cientos de miles que están padeciendo la vida y su devenir como consecuencia de esos crueles beneficios.-

Imposible dejar de lado una consideración sobre la cotidianeidad del trato ignominioso que reviste cada día el accionar del presidente respecto al periodismo en general, salvo deshonrosas excepciones, el descalificador y soez direccionamiento de sus expresiones y la vulgaridad extremadamente ordinaria de sus participaciones en redes como en medios de comunicación está mostrando una marginalidad absoluta y descalificadora con respecto al cumplimiento de sus deberes cívicos carentes de sentido institucional dentro de la normalidad requerida para tal investidura.-

Requiere esta reflexión, una breve mención al descuidado tratamiento, muy bien direccionado, del manejo de las toneladas de ORO pertenecientes al banco central nacional, es decir a todo el pueblo argentino. Es imposible justificar, ni siquiera intentarlo por cierto, tal desatino que en su momento tuvo un tibio atisbo de crítica por parte de algún sector de la política y el periodismo. Sólo basta con recordar que quien puso en conocimiento de toda la ciudadanía sobre este pillaje fue justamente el secretario general del gremio bancario y actual diputado nacional informado por sus compañeros bancarios conocedores del furtivo transporte a destinos todavía dudosamente establecidos.-

Un sacudón a la débil inercia que mece la subsistencia cotidiana de este tambaleante País podría venir bien al destino conjunto de todos los argentinos. Sólo la toma de conciencia por parte de la gran masa de castigados actuales de este burdo plan económico puede cambiar el destino y augurar vida a nuestro futuro como sociedad. Ellos son: los pobres, los jubilados, los discapacitados, los profesionales de la salud, las universidades, los desocupados, los estudiantes, los comerciantes, los industriales argentinos, los trabajadores y los representantes del pueblo argentino que no encuentran el rumbo.-

Si ese despertar del letargo adormecedor de conciencias cobra vida, aquellos ingenuos votos repletos de odio se transformarán en los responsables del renacimiento de un País que demostraría haber encontrado el camino perdido por no saber manejar su destino.-