La vicegobernadora participó de la 40ª edición del Festival “Un Canto a la Vida”, entregó un aporte económico y recorrió los distintos puestos dispuestos en el predio.

La ciudad de Embalse fue escenario del inicio de la 40ª edición del Festival “Un Canto a la Vida”, uno de los eventos culturales más representativos del Valle de Calamuchita, que en su noche inaugural convocó a cerca de 8.000 personas.

La velada se vivió al ritmo de la música, la danza y diversas expresiones culturales que reflejan la identidad y el arraigo de la comunidad embalseña, consolidando al Festival como un espacio de encuentro para familias, vecinos y visitantes de toda la región.

En el escenario principal, el intendente de Embalse, Mario Rivarola, recibió de manos de la vicegobernadora de Córdoba, Myrian Prunotto, un aporte de 25 millones de pesos por parte del Gobierno de la Provincia, destinado a acompañar la realización de los festejos locales.

Durante su discurso, Prunotto reafirmó el compromiso del Gobierno provincial con el acompañamiento a las expresiones culturales que fortalecen la identidad local y promueven el desarrollo regional. En ese marco, señaló: “Junto al gobernador Martín Llaryora acompañamos este tipo de eventos porque sabemos que las fiestas populares generan arraigo, impulsan el turismo y dinamizan la economía de cada localidad”.

Por su parte, el intendente Mario Rivarola expresó: “Estamos muy felices de poder realizar espectáculos como este, que además de generar disfrute, representan una gran oportunidad para impulsar la economía y el turismo. Venimos trabajando fuertemente en esa línea para seguir creando oportunidades para nuestra ciudad”.

Del acto participaron también el intendente de la localidad de Almafuerte, Rubén Dagum; los jefes comunales de Lutti, Romina Cejas, y de Villa Quillinzo, Sebastián Cabral, además de autoridades provinciales y municipales.

Con cuatro décadas de historia, el Festival “Un Canto a la Vida” se ha convertido en un símbolo cultural de la ciudad de Embalse y del Valle de Calamuchita, reafirmando año tras año su tradición, identidad y relevancia como motor cultural, social y turístico de la región.