Por Sandra Choroszczucha. Politóloga y Profesora de la Universidad de Buenos Aires

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Hoy voy a participar de la inauguración del polideportivo Diego Armando Maradona en Villa Corina, Avellaneda. Lo van a poder ver en vivo en mis redes”. Así comenzó el día cibernético twitteando el 27 de diciembre la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner (CFK).

¿Este simple posteo es tan simple? No.

En Argentina hace décadas sufrimos crisis severas económicas, se resiente la política, se padece lo social, nos pasan cosas malas, muy malas. Sin embargo, en un terreno lúdico y deportivo, Argentina se destaca lindo, y pierda o gane gana, porque el fútbol en Argentina emociona, porque su selección desparrama esfuerzo, tenacidad, una labor conjunta, la sanísima intención de que los ciudadanos se unan todos bajo un mismo lema, el de ser argentinos. Se diluye la grieta entre macristas y kirchneristas, se disfruta, se sufre, se siente, se se se, pero unidos. Y en Argentina el fútbol es tan pero tan importante que cantidad de jugadores se destacan y dos de ellos son catalogados a nivel global como los mejores jugadores del mundo. Uno, Diego Armando Maradona, el otro Leonel Messi.

Maradona murió el 25 de noviembre de 2020, y durante los últimos años de vida se autocalificó y militó como kirchnerista, y su acercamiento a CFK fue grandilocuente. Messi vive, y acaba de consagrarse con trofeo incluido, como el hombre más ovacionado por millones de argentinos tras haber sido el capitán de la selección triunfante en el reciente mundial de futbol. Y no se reúne con Macri ni con Rodríguez Larreta del PRO, ni con libertarios como Javier Milei, ni con Gerardo Morales o Facundo Manes de la UCR, ni con Cristina ni con Alberto Fernández del Frente de Todos. Messi no expresa públicamente preferencia por ninguno de ellos, tal vez por eso la selección argentina cuando llegó al país con copa en mano, no fue a nuestra casa de gobierno para celebrar desde sus balcones. Con Messi capitán, la política contemporánea que divide, queda fuera del campo de juego y de toda celebración.

Por eso este posteo de CFK no es un simple posteo. Nuestra vicepresidenta, experta en grietas (y por eso se complementa tan bien con Mauricio Macri y Patricia Bullrich), parece pretender generar una grieta más, Maradona vs Messi.

Maradona fue un crack del futbol. fue adorado por millones de ciudadanos del mundo y su muerte trajo muchísimo pesar. Y Maradona vivió hasta donde pudo, enfrentando sus excesos, producto de una vida loca, divertida y peligrosa. Maradona se emocionaba y se conmocionaba por todo, y así tomaba partido fuera de la cancha también. Maradona representó la genialidad del fútbol y la emocionalidad descarnada y desmedida que suele generar amores y odios; tomar partido dentro y fuera de la cancha era parte del maradonismo.

Messi es un crack del fútbol, es adorado por millones de ciudadanos del mundo, y en especial millones de niños y adolescentes se sienten cautivados por su ídolo que si no mete goles genera jugadas maestras para que sus compañeros de equipo también destaquen. Messi representa la moderación, y los moderados no suelen tomar partido con vehemencia cuando salen de la cancha. Por eso, en un contexto de alta inflación, con más de 5 millones de argentinos indigentes, y más de 20 millones de argentinos pobres, con una inseguridad en las calles que escala sin pausa, la meta del capitán del equipo albiceleste fue la de ganar un trofeo para todos los argentinos, absolutamente todos.

Messi fue maltratado en muchas oportunidades por cantidad de ciudadanos que lo acusaban de no calzarse la camiseta argentina, lo han culpado si Argentina quedaba fuera del mundial, cuando, cada 4 años desde el año 1930, todas las naciones menos una, quedan fuera del mundial. Messi presentó su renuncia luego de que Argentina quedó fuera de juego en el campeonato 2018, porque los ataques verbales hacia su persona eran impiadosos, pero la fuerza de cantidad de argentinos que sí lo valoraban, pudo convencerlo de que siga jugando para nuestra selección, y siguió, con emoción pero sin conmoción, tomando partido dentro del campo de juego pero no haciéndolo nunca fuera de la cancha, con Messi no hay grieta que valga, y esto a CFK parece no emocionarla pero sí conmocionarla, por eso, cuando prácticamente el mundo entero pone en alto la figura de uno de nuestros astros del futbol, la vicepresidenta de los argentinos elige inaugurar la cancha de futbol del otro astro del futbol, el que la veneraba en medio de una Argentina partida.

Si el Diego viviera hubiera abrazado con todas sus fuerzas a Messi y a todo el equipo ¿caben dudas? No. Pero Cristina no entiende sobre abrazos que unen a todos los argentinos. Y ya en horas de la tarde, en el acto preanunciado hoy en su twitter, mientras daba comienzo a la inauguración del polideportivo Diego Armando Maradona, el intendente de Avellaneda Jorge Ferraresi, oportunista nivel dios, parafraseaba al ídolo que nos trajo el trofeo hace apenas días, mientras Cristina continuaba arremetiendo contra el ideario del ídolo que nos trajo el trofeo hace apenas días, vociferando en contra de la oposición, en contra de la justicia, en contra de los hombres “a los cuales se les perdona todo”, arengando una vez más el enfrentamiento entre los argentinos,

“No es en contra mío, contra Cristina, es en contra del peronismo” fue una de las frases esbozadas por CFK durante el acto de inauguración del nuevo polideportivo, en alusión a la condena que sentenciaron los jueces por la causa Vialidad. Y sigue cavando más profunda la grieta, faltando una vez más a la verdad. Cantidad de dirigentes peronistas están abandonando su espacio porque no sienten afinidad con el kirchnerismo fundamentalista. La mayoría de los dirigentes del PRO provienen del peronismo (que de esto también tome nota el fundamentalismo macrista que desprecia al peronismo), los abrazos radicales peronistas son temas de conversación entre los republicanos del mundo, No es contra el peronismo, es contra una vicepresidenta, que cuando fuera presidenta estuvo envuelta en actos de corrupción y que en base a pruebas se investiga y se sentencia mientras transcurre su gobierno, es contra una vicepresidenta que elige la roña, y que cuando Argentina toda se reunió para celebrar un triunfo deportivo, sin banderas políticas y con adoración a su bandera nacional, elige inaugurar un polideportivo con el nombre de un crack del futbol argentino, opacando la figura del otro crack del futbol argentino, que capitaneando un gran equipo de futbol nos unió hasta el infinito y más allá.