La empresa láctea Sancor que se encontraba en concurso preventivo, solicitó en las últimas horas su propia quiebra y para el sindicato que nuclea a los empleados “se inicia una nueva etapa”.
Concursada desde febrero del año pasado e intervenida, Sancor presentó el pedido de quiebra ante la Justicia, según Atilra, que afirma que «no es un final».
La empresa manifestó el pedido ante un llamado a asamblea en el cual tiene como único tema central la aprobación de la decisión de ir a la quiebra.
La empresa Sancor pidió formalmente su propia quiebra luego de que los informes elaborados por la Sindicatura, el Comité Provisorio de Control y la coadministradora designada por la Justicia coincidieran en un diagnóstico contundente: cesación de pagos, impotencia económica e insolvencia patrimonial general y definitiva.
La solicitud se realizó ante al Juzgado de Primera Instancia de Distrito 5 en lo Civil y Comercial de la Cuarta Nominación de Rafaela, que lleva adelante el concurso de la empresa, que arrastra una deuda de US$ 120 millones.
La empresa arrastra una deuda de ocho meses de salarios, además de aguinaldos impagos. En ese contexto, Sancor se sostuvo con recursos vinculados al propio personal, junto con la asistencia del fondo solidario de la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera Argentina (Atilra) y la continuidad de las prestaciones de salud por parte de OSPIL, pese a la falta de aportes empresariales.
En este marco, desde la conducción gremial sostuvieron que la eventual quiebra no debe interpretarse como un cierre definitivo, sino como el inicio de una nueva etapa. La marca Sancor podría tener continuidad si se reorganiza sin las estructuras que llevaron a la actual situación, apoyándose en la calidad de sus productos y en el trabajo d,el personal.





