El estudio, elaborado por el Centro Regional de Estadísticas (CECRE) a partir de la encuesta EPRES 2025 aporta datos relevantes sobre consumo de sustancias legales e ilegales y uso de pantallas, con foco en la prevención y el diseño de políticas públicas locales.

En el día de la fecha se realizó la conferencia de prensa de presentación del informe sobre consumos problemáticos correspondiente a la encuesta EPRES 2025, producida por el Centro Regional de Estadísticas (CECRE).

La conferencia fue encabezada por el presidente del Consejo, Sergio Saleme, y la vicepresidenta, Antonia Oggero, quienes destacaron la importancia de contar con información estadística local y actualizada que permita comprender la realidad social de la ciudad y contribuir al diseño de políticas públicas más eficaces.

“El acceso a información rigurosa es el primer paso para generar respuestas concretas. Nuestro objetivo es aportar datos que permitan anticiparnos a las problemáticas y fortalecer la prevención”, señaló Saleme durante la presentación.

El relevamiento aborda el consumo de sustancias legales e ilegales, el uso de medicamentos y el impacto del uso de pantallas y redes sociales en la ciudad, con especial atención en la edad de inicio y en los factores sociales asociados.

Entre los principales resultados, se señaló la temprana edad de inicio en el consumo. La franja entre los 12 y los 17 años aparece como el período en el que se registran los primeros contactos tanto con el alcohol y el tabaco como con sustancias ilegales. Asimismo, un 28% manifestó haber recibido ofrecimiento de drogas en edades correspondientes a la escuela primaria, lo que representa un llamado de atención en términos de prevención temprana.

En relación a las sustancias legales, el 44% indicó haber probado tabaco alguna vez, mientras que cerca del 80% manifestó haber consumido alcohol en alguna oportunidad, mayormente en contextos sociales. En estos casos, se registran con mayor frecuencia situaciones de advertencia y acompañamiento por parte del entorno familiar.

Respecto de las drogas ilegales, el informe evidencia una percepción de fácil acceso: aproximadamente el 63% señaló que la marihuana y otras sustancias sintéticas son de obtención sencilla en la ciudad. Sin embargo, la mayoría no reconoce haber atravesado conflictos laborales, familiares o legales vinculados al consumo, lo que plantea la necesidad de profundizar el análisis sobre la visibilización de la problemática.

Un dato relevante que surge del informe es que el 45% de los encuestados manifestó no saber a dónde acudir en caso de necesitar orientación o ayuda frente a una situación de consumo problemático. Este indicador refuerza la necesidad de fortalecer los dispositivos de información, prevención y acceso a los servicios existentes.

En cuanto al uso de medicamentos, el consumo sin receta médica se ubicó en torno al 4%, mientras que el consumo bajo prescripción alcanzó aproximadamente el 7%. Si bien los porcentajes no presentan niveles elevados, se subrayó la importancia de promover el acceso a tratamientos adecuados ante situaciones de ansiedad o depresión.

El informe también analiza el uso de pantallas y redes sociales. La mayoría manifestó dedicar entre tres y cinco horas diarias tanto al uso de dispositivos como a la interacción en redes sociales. En contraste, el tiempo destinado a videojuegos resultó inferior a una hora diaria en la mayoría de los casos.

Las entrevistas cualitativas realizadas a especialistas permitieron complementar el análisis y señalar la necesidad de fortalecer la contención familiar, los espacios comunitarios —como clubes y ámbitos deportivos— y las campañas sostenidas de información y concientización.

La encuesta se realizó sobre una muestra estructurada de hogares, organizada en módulos que permiten construir un diagnóstico integral de la ciudad cada dos años. Este informe constituye un insumo estratégico para continuar promoviendo el diálogo, el consenso y el desarrollo local, pilares que orientan el trabajo del Consejo.