La Conferencia Episcopal Argentina, en una acción apostólica propia de los nuevos tiempos que marcó el Papa Francisco, se ha puesto en el frente de lucha –junto a otras instituciones- para tratar de frenar los incendios forestales.

A tal fin, la Iglesia ha lanzado una Campaña Nacional de Oración y Solidaridad con la Patagonia. Ante la emergencia que afecta al sur argentino, un equipo de la Pastoral Social impulsa una iniciativa para rezar por las comunidades damnificadas y canalizar ayuda a través de Cáritas.

De la tarea pastoral parece salirse de los caminos habituales que recorre la Iglesia, y muestra otra faceta que va hacia el costado de la naturaleza y la creación en su conjunto, tratando de que el cristiano salga de su mundo de burbuja y mire en forma más amplia alrededor.

Mirar hacia el otro, hacia los problemas y sufrimientos del otro, simbolizado concretamente en este caso por los incendios que hace semanas está devastando las regiones más ricas en patrimonio biológico, donde se encuentran los principales parques nacionales.

Cuesta enfocarse en los incendios como en una necesidad concreta por la cual se debe rezar por parte de los miembros de la Iglesia Católica. Así como cuesta hacer realidad la necesidad de orar por la lluvia, acto que aún hoy, parece como un ritual simbólico y de deseo, pero del cual se duda acerca de su eficacia.

Salir del Dios sólo de nuestra atención

Los cristianos, y dentro de ellos especialmente los católicos, ven la necesidad de pedir, de clamar a Dios para que con su poder atienda sus necesidades personales, especialmente las relacionadas con su salud, su prosperidad económica, su paz interior, como quien solamente sabe “mirarse el ombligo” y creer que Dios debe atenderlos en forma urgente ante sus pedidos.

Prueba de ello es la proliferación de las iglesias evangélicas que sólo comprenden a Dios unido a la prosperidad, o también aquellas comunidades que fomentan el “pare de sufrir”, como si el sufrimiento no fuera parte de la vida y del camino que ha marcado Dios.

Así las cosas, como corren nuevos aires en la iglesia a nivel mundial, lentamente la atención se va corriendo en su eje dejando a la vista otras necesidades, o más bien –deberíamos decir- las necesidades del otro.

Y a esto se le une “la casa común” que definiera el papa Francisco, quien en sus escritos de enseñanza trató der abrirse paso en el horizonte del mundo de los creyentes, donde ya no sólo basta con creer en un Dios que atiende a sus pedidos particulares, sino que invita a situar la mirada más allá de nuestros horizontes limitados e invitar a acercarse para abarcar una multiplicidad de aspectos, entre los que se incluye toda la creación de Dios.

El foco en los incendios

Ante los incendios que devastan el sur del país, los obispos expresaron su dolor y preocupación; llaman a una respuesta urgente y coordinada, y acompañan con cercanía y oración a las comunidades afectadas.

El Episcopado Argentino expresó su “inmenso dolor y preocupación” ante los incendios forestales que afectan gravemente a la Patagonia, en particular a la provincia de Chubut, donde el fuego se inició en la zona de Esquel y luego se extendió a otros puntos de la cordillera.

A través de un comunicado difundido por el Área de Ecología Integral de la Comisión de Pastoral Social, los obispos reclamaron que se declare la emergencia y se dispongan “todos los recursos necesarios” para poner fin a una crisis que continúa agravándose.

En el texto, la Conferencia Episcopal Argentina pidió especialmente al Gobierno nacional del libertario Javier Milei, y en diálogo con los gobiernos provinciales, una respuesta inmediata, coordinada y eficaz.

“Después llegará el momento de determinar responsabilidades o señalar causas. Ahora es el momento de arremangarse y darle fin a esta crisis”, subrayaron, marcando la urgencia del momento y la prioridad de proteger vidas humanas, comunidades y ecosistemas.

Cercanía con las víctimas

Los obispos manifestaron su cercanía espiritual con las personas y comunidades afectadas por los incendios, entre ellas familias de los poblados rurales y pueblos originarios, que padecen de manera directa las consecuencias del avance del fuego, la pérdida de viviendas, medios de subsistencia y entornos naturales.

Asimismo, expresaron su agradecimiento a quienes, “con el cuerpo o con la ayuda material”, trabajan incansablemente para contener las llamas que destruyen extensas áreas de bosque y amenazan zonas habitadas.

El mensaje concluye con una oración al “Señor de la creación”, pidiendo la llegada de la lluvia que alivie la situación, y con una invocación a la Virgen de Luján, patrona de la Argentina, para que interceda por el país e ilumine a quienes deben tomar decisiones en estas circunstancias particularmente dramáticas.

Emergencia ígnea

En este contexto, el Gobierno argentino anunció que decretó la “emergencia ígnea” en cuatro provincias de la Patagonia: Chubut, Río Negro, Neuquén y La Pampa y que destinará 120 mil millones de pesos a los cuerpos de bomberos que están dejando todo en la lucha desigual.

La medida responde a los reiterados reclamos de los gobernadores patagónicos y apunta a agilizar la coordinación entre organismos nacionales y provinciales en las tareas de prevención y combate del fuego.

Según datos oficiales, solo en Chubut se han quemado al menos 45.000 hectáreas de bosque desde el inicio del verano austral. El área más afectada es el Parque Nacional Los Alerces, donde el fuego ya consumió unas 20.000 hectáreas de un ecosistema andino de altísimo valor ambiental, reconocido por su biodiversidad y por la presencia de especies milenarias.

Una crisis prolongada

En las zonas afectadas trabajan cerca de 450 brigadistas, apoyados por 19 medios aéreos. Las lluvias registradas en los últimos días permitieron mejorar las condiciones operativas, aunque no han sido suficientes para extinguir los focos activos. El Gobierno nacional destinó además unos 87 millones de dólares para apoyar a distintos cuerpos de bomberos voluntarios y fortalecer la respuesta ante la emergencia.

Otro de los incendios de mayor magnitud afecta el área comprendida entre Puerto Patriada y la localidad de Epuyén, con cerca de 22.300 hectáreas dañadas, aunque las autoridades provinciales informaron que el fuego se encuentra contenido en un 85 %. La problemática alcanza también, en distinta proporción, a otras provincias del sur argentino, configurando una de las crisis ambientales más graves de los últimos años.

Cáritas, junto a las familias afectadas

En paralelo a la emergencia ambiental, Cáritas continúa acompañando a las comunidades alcanzadas por distintas situaciones críticas en la provincia de Chubut.

Mientras se sostiene la asistencia en las zonas afectadas por los incendios forestales, se sumó recientemente la situación de Comodoro Rivadavia, donde se registraron derrumbes por deslizamientos de suelo en el cerro Hermitte, lo que obligó a evacuaciones preventivas.

En Comodoro Rivadavia, Cáritas diocesana acompaña a las familias damnificadas mediante un trabajo territorial articulado con los equipos locales y en comunicación permanente con Cáritas nacional.

Más de 250 personas se encuentran actualmente alojadas en centros oficiales de la ciudad, como el Albergue Evita, el Gimnasio Ameghino, el Parque Saavedra y otros espacios habilitados, en un contexto dinámico que sigue siendo evaluado día a día.

Las zonas de desalojo se concentran principalmente en el sector del cerro Hermitte e incluyen barrios como Sismográfica, Médanos, Los Tilos y El Marquesado, donde se mantienen medidas preventivas ante el riesgo existente.

Cáritas nacional envió un primer apoyo económico para fortalecer la asistencia y continúa evaluando necesidades junto con la comunidad local, reafirmando su compromiso de presencia más allá de la urgencia inicial.

Solidaridad organizada ante los incendios

Desde el 5 de enero, la provincia de Chubut se ve gravemente afectada por incendios forestales de gran magnitud concentrados en al menos cinco focos principales: Puerto Patriada, Villa Lago Rivadavia, Puerto Café, Loma de la Cancha y El Turbio.

Cáritas Esquel comenzó ese mismo día a movilizar voluntarios para relevar necesidades urgentes, acompañar a las familias evacuadas y organizar la ayuda inmediata con artículos de primera necesidad y agua para quienes trabajan en la primera línea de respuesta.

Cáritas nacional activó además un primer apoyo económico del Fondo de Respuesta a las Emergencias y mantiene un contacto constante con los equipos locales. En este marco, la institución recuerda que “la ayuda que más ayuda es la que se organiza” e invita a seguir unidos en la oración y la solidaridad para acompañar a los hermanos y hermanas afectados por esta emergencia que interpela a todo el país.

Canales de ayuda

La campaña invita especialmente a que, en todos los templos del país, se incorporen intenciones por esta situación durante las misas, el rezo del Santo Rosario y en las capillas de adoración. También propone una oración común para pedir al Señor el alivio de la lluvia, el consuelo para quienes lo han perdido todo y la protección de quienes combaten el fuego.

Asimismo, se promueve la colaboración material a través de canales oficiales de Cáritas, con donaciones destinadas a la asistencia de las comunidades afectadas. Los aportes pueden realizarse mediante el alias CaritasEsquel (Banco Nación), también el alias CaritasEsquel23 (Mercado Pago) o a través del sitio web www.caritas.org.ar/emergencia.

La iniciativa se enmarca en la perspectiva de la ecología integral, al recordar que «la creación gime con dolores de parto», y encomienda esta dramática situación a la intercesión de María de Luján, Madre de la Patria, para que ilumine a quienes deben tomar decisiones en este tiempo de dolor y urgencia.