Un informe del INDEC confirma que el agro domina las exportaciones argentinas. La soja lidera el ingreso de dólares y el girasol sorprende. El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) publicó esta semana su informe anual de Complejos Exportadores, correspondiente a 2025, que confirma que el agro sigue siendo el principal generador de divisas de la Argentina, con la soja a la cabeza y un dato contundente: el complejo sojero aportó más dólares que el petróleo y la industria automotriz juntos.

El reporte oficial vuelve a poner en evidencia la centralidad del campo en la economía argentina, en un contexto donde el ingreso de divisas sigue siendo una variable crítica para la estabilidad macroeconómica.

Los números hablan por sí solos: 7 de los 10 principales complejos exportadores del país pertenecen al agro y la agroindustria, lo que reafirma el peso estructural del sector en el comercio exterior argentino.

Dentro de ese ranking aparecen soja (1°), maíz (4°), carne bovina (6°), trigo (7°), girasol (8°), pesca (9°) y lácteos (10°).

En conjunto, estos complejos generaron exportaciones por U$S 42.266 millones durante 2025, lo que equivale a 48% de todas las ventas externas del país y a 62% del total si se considera el top diez de sectores exportadores.

La soja, el verdadero «oro verde»

El informe del INDEC confirma algo que en el sector agroindustrial se repite desde hace años: la soja continúa siendo el gran motor exportador del país.

Durante 2025, el complejo sojero registró exportaciones por U$S 21.442 millones, lo que equivale aproximadamente a uno de cada cuatro dólares que ingresaron a la Argentina por comercio exterior.

La magnitud del dato se entiende mejor al compararlo con otros sectores estratégicos. El complejo petrolero-petroquímico y la industria automotriz sumaron en conjunto U$S 20.556 millones, una cifra menor a la generada solo por la soja.

Dentro del complejo sojero, las manufacturas de origen agropecuario (MOA) explicaron el 74,8% de las ventas, principalmente por harina, aceite y biodiésel.

El desglose muestra el peso de la industrialización:

  • Harina y pellets de soja: 39,9% del total (U$S 8.566 millones)
  • Aceite de soja: 33,7% (U$S 7.220 millones)
  • Porotos de soja: 22,9% (U$S 4.916 millones)
  • Biodiésel y otros derivados: 3,5% (U$S 740 millones)

La balanza comercial del complejo fue ampliamente superavitaria, con U$S 18.897 millones, impulsada por un crecimiento de exportaciones del 9,2% interanual y una caída de importaciones del 21,8%.

Los principales destinos de la soja argentina fueron China, India, Vietnam e Indonesia, mercados clave para el flujo global de proteínas vegetales.

El girasol sorprende

Otro dato destacado del informe es el fuerte crecimiento del complejo girasol, que registró el mayor salto entre los principales complejos exportadores.

Las ventas externas alcanzaron U$S 2.175 millones, con un crecimiento interanual del 49%, lo que marca un máximo histórico para este complejo agroindustrial.

Este desempeño permitió que el girasol subiera al octavo lugar en el ranking de exportaciones, desplazando al complejo pesquero.

En este caso, el aceite de girasol explicó el 82,2% de las exportaciones, seguido por harinas y pellets (11,6%) y semillas (6,1%).

El principal comprador fue India, con U$S 788 millones, seguido por Irak (U$S 172 millones) y Países Bajos (U$S 132 millones).

Trigo y carne bovina

El informe también muestra un fuerte desempeño de otros complejos clave del agro argentino. El complejo triguero creció 32% interanual, alcanzando exportaciones por U$S 3.649 millones.

Por su parte, la carne bovina registró un récord histórico, con U$S 4.727 millones exportados, consolidando la recuperación del sector en el mercado internacional.

Si se amplía la mirada a los 40 complejos exportadores más importantes del país, el predominio del agro es todavía más evidente: 30 pertenecen a la producción agropecuaria o agroindustrial.

Entre ellos aparecen cadenas como maní, cebada, forestal, limón, azúcar, arroz, avícola, miel, olivícola, yerba mate, té y arándanos, entre muchos otros.

Los datos del INDEC vuelven a instalar una discusión estructural en la economía nacional: la Argentina sigue dependiendo fuertemente del agro para generar divisas.

En un contexto de brecha cambiaria, presión fiscal y debate permanente sobre retenciones, el sector continúa siendo la principal fuente de dólares genuinos del país.

Al mismo tiempo, el informe refleja que la agroindustria no solo exporta materias primas, sino que también mantiene un alto nivel de valor agregado, especialmente en cadenas como soja, girasol y carne.

El desafío hacia adelante, señalan analistas del comercio exterior, será consolidar la competitividad frente a otros grandes jugadores globales como Brasil o Estados Unidos, en un mercado cada vez más exigente en términos de trazabilidad, sustentabilidad y logística.