Emprendimientos nacidos del sistema científico local avanzan en alternativas más seguras y sustentables para la industria química, la construcción y el agro, con desarrollos que ya atraen inversiones internacionales.
La preocupación por el impacto de los productos químicos sobre la salud y el ambiente comienza a traducirse en soluciones concretas desde la ciencia aplicada. En la Argentina, varias startups de base científico-tecnológica impulsadas por investigadores y emprendedores están desarrollando alternativas biológicas para sustituir insumos tóxicos de uso extendido en distintos sectores productivos.
El contexto global refuerza esta tendencia. Un estudio reciente de la Universidad de Cambridge, liderado por la biotecnóloga argentina Indra Roux y publicado en Nature Microbiology, reveló que numerosos compuestos industriales presentes en pesticidas, plastificantes y retardantes de llama afectan negativamente al microbioma humano. El trabajo identificó 168 sustancias tóxicas entre más de mil químicos analizados, lo que reabrió el debate sobre la seguridad de productos considerados hasta ahora inofensivos.
Solventes naturales para la industria química
Uno de los casos destacados es Bioeutectics, startup fundada en Mendoza en 2021 por los doctores en Química Fernanda Silva y Federico Gómez, junto a Tomás Silícaro. La empresa desarrolla solventes naturales y biodegradables a partir de ingredientes de origen biológico, con el objetivo de reemplazar solventes petroquímicos tradicionales y otros insumos nocivos para la salud.
La tecnología se basa en solventes eutécticos naturales, obtenidos mediante combinaciones de ácidos orgánicos, aminoácidos, alcoholes y azúcares. Estos productos están orientados a industrias como la alimentaria, cosmética, agroindustrial y de cuidado personal, y permiten sustituir estabilizantes, conservantes y surfactantes de origen petroquímico.
Bioeutectics ya recaudó más de 4,8 millones de dólares en tres rondas de inversión con participación de fondos internacionales y actualmente opera desde Estados Unidos, donde instaló su laboratorio y planta productiva. Si bien aún se encuentra en etapa de proyectos piloto, trabaja con empresas globales del sector químico y proyecta iniciar ventas comerciales en el corto plazo.
Biotecnología aplicada al hormigón
En el sector de la construcción, la startup Calfix propone una alternativa a los selladores químicos derivados del petróleo utilizados para reparar fisuras en estructuras de hormigón. El desarrollo se basa en microorganismos capaces de precipitar carbonato de calcio dentro del material, sellando grietas y reduciendo la porosidad.
El emprendimiento fue creado por investigadoras del CONICET y de la Universidad Nacional de Córdoba y la UTN, junto a un equipo emprendedor, y apunta tanto a soluciones reparativas como preventivas. Además del beneficio ambiental, la propuesta busca extender la vida útil de las estructuras y reducir el consumo de cemento, uno de los materiales con mayor huella de carbono a nivel global.
Calfix recibió una inversión inicial de 250 mil dólares y se encuentra en transición desde el laboratorio hacia pruebas piloto en condiciones reales, con vistas a su futura comercialización.
Alternativas biológicas para el agro
Desde Tucumán, la startup Qumir Nano trabaja en el desarrollo de un bionanofungicida destinado a reemplazar fungicidas químicos tradicionales. Su producto principal, elaborado a partir de metabolitos fúngicos y precursores inorgánicos, combina acción antimicrobiana, estimulación del crecimiento vegetal y propiedades adyuvantes.
Según sus desarrolladores, la tecnología permite reducir de manera drástica la concentración del ingrediente activo respecto de los fungicidas convencionales y evita la generación de resistencia en los patógenos, uno de los principales problemas del uso prolongado de agroquímicos.
La empresa ya obtuvo financiamiento por 500 mil dólares y avanza en pruebas piloto con compañías del sector agroindustrial en Argentina y Brasil, con un modelo de negocio orientado al licenciamiento de su tecnología.
Ciencia, inversión y transición productiva
Estos tres casos reflejan una tendencia creciente: la articulación entre ciencia, innovación y sector productivo para abordar problemas estructurales vinculados a la salud, el ambiente y la sostenibilidad industrial. Impulsadas por investigadores formados en el sistema científico argentino, estas startups buscan transformar conocimiento en soluciones tecnológicas con impacto global.
En un escenario donde la regulación ambiental y la demanda de productos más seguros ganan peso, la biotecnología emerge como un puente entre la investigación académica y una nueva matriz productiva menos dependiente de insumos tóxicos y más alineada con los desafíos del futuro.
Fuente: clarin.com





