Sylvarum desarrolló una tecnología basada en plasma y descargas eléctricas que busca mejorar la germinación, controlar patógenos e incrementar el rendimiento de los cultivos sin modificar genéticamente las semillas. Tras 15 años de investigación, la startup avanza en la validación de la solución junto a productores y semilleros.
Una tecnología desarrollada en Argentina propone incorporar una nueva etapa al tratamiento industrial de las semillas: aplicar plasma mediante descargas eléctricas antes de su tratamiento convencional para mejorar su calidad y vigor y, al mismo tiempo, disminuir la necesidad de utilizar productos químicos.
Detrás del desarrollo está Sylvarum, una startup surgida a partir de investigaciones académicas que lleva alrededor de 15 años trabajando en la tecnología y desde hace cinco realiza pruebas piloto con diferentes semilleros. Actualmente, la compañía se encuentra en etapa de validación junto a productores y empresas del sector.
“Solamente usamos descargas eléctricas y de esa manera mejoramos el vigor y la germinación de la semilla”, explicó Guadalupe Murga, ingeniera, CEO y cofundadora de Sylvarum, en diálogo con Ecobiz.
La empresa fue además una de las dos startups argentinas seleccionadas entre las ganadoras del programa Legado de Bayer y Endeavor.
Una tecnología nacida de la investigación
El origen de Sylvarum se remonta a más de una década y media y surgió de la combinación de conocimientos provenientes de diferentes disciplinas.
Karina Balestresse y Leandro Prevosto, socios fundadores junto a Murga, comenzaron como investigadores del Conicet. Balestresse se especializó en estrés oxidativo vegetal desde la Facultad de Agronomía de la UBA, mientras que Prevosto desarrolló su trabajo en descargas eléctricas de alta tensión desde la UTN Venado Tuerto.
A partir de esa combinación de capacidades surgió una tecnología que utiliza plasma sobre las semillas mediante un procedimiento físico, sin intervenir sobre su genética.
Según explicó Murga, al no tratarse de una modificación genética, la compañía sostiene que la adopción de la tecnología no requiere un proceso regulatorio específico y que la principal instancia pendiente es su validación comercial por parte de productores y semilleros.
De soja y maíz a trigo y girasol
El foco de Sylvarum está puesto principalmente en cultivos extensivos como soja, maíz, girasol, cebada y trigo, aunque también trabaja con producciones de nicho a escala regional.
Las pruebas realizadas hasta el momento apuntan a dos resultados principales. Por un lado, el control de patógenos, un factor que incide sobre la calidad y el vigor de las semillas y que puede ayudar a disminuir el porcentaje de producción que queda fuera de los estándares comerciales.
“Lo que nosotros ayudamos es a reducir el descarte de las semillas que están fuera de estándar”, explicó la CEO.
Por otro lado, luego de varios años de ensayos a campo, la compañía asegura haber observado incrementos en la producción sin aumentar la intensidad en el uso de agroquímicos.
“Vemos un incremento en la producción sin la necesidad de aumentar la intensidad del uso de productos químicos”, señaló Murga.
Cómo se incorpora al tratamiento de semillas
La propuesta no busca reemplazar el proceso utilizado actualmente por la industria semillera, sino incorporar una nueva instancia dentro de la línea de producción.
Una vez que las semillas llegan a la planta industrial, atraviesan diferentes procesos de clasificación, limpieza y tratamiento. La tecnología de Sylvarum incorpora la aplicación de plasma antes del tratamiento profesional.
“Es sólo una máquina más que se incorpora en todo el proceso, como una secadora de semillas”, ejemplificó Murga.
La startup cuenta con laboratorios en Venado Tuerto, Santa Fe, y Buenos Aires, y actualmente busca ampliar su red de productores interesados en probar la tecnología. Como parte de ese proceso de vinculación participó del AgTech Forum y del Congreso de Aapresid.
El desafío: validar la tecnología en el mercado
Superada una extensa etapa de investigación y ensayos, Sylvarum tiene ahora el desafío de avanzar hacia una mayor adopción por parte de la industria.
Para la compañía, uno de los principales atractivos de la tecnología es la posibilidad de ofrecer una alternativa física para complementar los procesos actuales y reducir la utilización de productos químicos.
“El interés principal de los productores es reducir la cantidad de agroquímicos que están aplicando a sus semillas y nosotros venimos a ofrecer una solución completamente física, sin químicos y sin modificación genética”, concluyó Murga.
La etapa de validación con productores y semilleros será clave para determinar ahora hasta dónde puede escalar una tecnología que nació en el ámbito científico y busca dar el salto hacia su aplicación industrial.
Fuente: Ecobiz





