Con la presencia de autoridades locales, exdefensores y referentes sociales, la institución ratificó su compromiso con el ciudadano en la era digital y la cultura de la paz.
La Defensoría del Pueblo de Río Cuarto conmemoró su trigésimo aniversario en un emotivo acto que reunió a toda la comunidad política, social e institucional de la ciudad. La jornada sirvió para reflexionar sobre el camino recorrido y consolidar el rol de un organismo clave para la vida democrática local.
El intendente municipal, Guillermo De Rivas, destacó el «enorme valor institucional» del organismo. Habiendo ejercido él mismo el rol de Defensor del Pueblo durante tres años, De Rivas remarcó la importancia de la confianza pública: «No hay nada mejor en las instituciones, en las familias y en las empresas que lograr la confianza, y la Defensoría representa eso por su enorme carácter humano, compromiso y gestión».
Por su parte, el actual Defensor del Pueblo, Daniel Frangie, presidió una sala colmada que reflejó la legitimidad construida a lo largo de los años. En su discurso, Frangie no dudó en delegar el mérito histórico en sus predecesores —nombrando a Mario, Juan Manuel, Lalo, Guillermo y Lisma— y en los equipos de trabajadores que sostuvieron el organismo desde sus cimientos.
Al abordar los desafíos del presente, Frangie planteó un interrogante crucial: ¿Qué es defender derechos en la actualidad?. En respuesta, definió tres grandes ejes de gestión para proyectar la institución hacia el futuro:
1. Ciudadanía en la Era Digital
El Defensor alertó sobre los riesgos de reducir la condición del ciudadano al mero manejo tecnológico. «Ser ciudadano digital puede confundirnos en un reduccionismo. Saber manejar una aplicación no nos hace libres ni plenos de derechos», advirtió. En cambio, instó a «gobernar la nube» para que la tecnología no deshumanice a la sociedad.
2. La Cultura de la Paz
Frangie propuso entender la paz desde una perspectiva activa y positiva, que no se limite a la simple ausencia de conflicto. «La paz que queremos construir descansa en la convivencia, en la capacidad de desarrollar un proyecto de vida con dignidad y en armonía con el entorno», aseguró.
3. La Defensa de los Derechos y la Alteridad
Finalmente, remarcó que las oportunidades se construyen desde el derecho. Propuso como método la «alteridad»: reconocer al otro como sujeto de derechos mediante el diálogo y la escucha comprometida, capaces de detectar la vulnerabilidad y frenar la violencia.
Un cierre con convicción. Como conclusión y mensaje final para la comunidad, Daniel Frangie sintetizó el espíritu de esta nueva etapa: «La era puede ser digital, pero la ciudadanía sigue siendo humana. Mientras haya instituciones dispuestas a escuchar y ciudadanos dispuestos a convivir, estaremos viviendo el mejor proceso democrático de nuestras vidas».





