Meta presentó un nuevo generador de imágenes basado en inteligencia artificial que incorpora una característica controvertida: puede tomar como referencia fotografías públicas compartidas en Instagram para crear nuevas imágenes de personas. La función despertó cuestionamientos por el uso de contenido publicado por los usuarios para entrenar y potenciar sus modelos de IA.
Uno de los aspectos que más críticas generó es que la herramienta está habilitada por defecto. Quienes no deseen que sus imágenes públicas sean utilizadas con estos fines deberán ingresar a la configuración de privacidad y completar el proceso para excluirse, en lugar de contar con una adhesión voluntaria previa.
Organizaciones defensoras de la privacidad y especialistas en tecnología advirtieron que este tipo de desarrollos reabre el debate sobre el consentimiento informado y la protección de los datos personales en la era de la inteligencia artificial. Mientras tanto, Meta sostiene que ofrece mecanismos para que los usuarios administren sus preferencias y el uso de su información.





