Más de 20 millones de argentinas/os están endeudados. Con bancos, billeteras virtuales, tarjetas de crédito y entidades que les otorgaron préstamos personales, destinados al consumo.

El 26,1% de deudores, está en situación de morosidad. Son más de 4,9 millones de personas. Y el monto de las deudas en situación irregular llega al 17,5% del total prestado, un crecimiento descomunal respecto del 4,2% registrado a fines de 2023, cuando asumió Javier Milei.

Así dio cuenta el Mapa de la Deuda publicado por el del Centro de Estudios para la Ciudad (CABA) junto a la fundación alemana Friedrich-Ebert-Stiftung.

De acuerdo con ese informe, casi 4 de cada 10 jóvenes menores de 25 años registran atrasos en el pago de su deuda. La tasa de mora es más alta entre menores de 25 años: 36,8%, y representan unas 567 mil personas. Sin embargo, el mayor volumen de deuda total se concentra en el grupo de 36-45.

La torta del crédito vigente a las personas físicas asciende a 97,1 billones de pesos, consigna un estudio efectuado por la Universidad Austral y la Consultora Eco Go. Dicho de otro modo, son casi 65.000 millones de dólares.

Un 35% de la deuda en mora es calificada como “irrecuperable”. La morosidad de las familias llegó en junio a $ 15.800 millones. De ese total, el 35% ($ 5.600 millones) está considerado por el Banco Central de la República Argentina (BCRA) como “irrecuperable”, por tener un atraso de pago mayor a 365 días.

Sólo un problema entre privados

El gobierno de Milei apenas considera que el incremento de la morosidad es “un problema entre privados”, entre los deudores y sus acreedores, tal lo expresado por el ministro de Economía Luis Caputo.

La inflación interanual, alcanzó este mes el 33,8%. Pero las inversiones en plazo fijo, sólo se mueven entre el 16 y el 22% nominal anual.

Por el contrario, las tasas que cobran las entidades por prestar dinero están por las nubes: un préstamo personal en un banco privado ronda entre 55 y 172%, de TNA, mientras que en una billetera virtual puede variar entre 48 y 260%.

Ni hablar del costo financiero total, con valores que hasta superan el 1.000% anual.