En un procedimiento realizado por agentes del Senasa, y considerado como «habitual», en el último fin de semana se secuestró una partida de 5000 docenas e huevos al carecer de certificación de control sanitario.

El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) decomisó 4.860 docenas de huevos durante un operativo de fiscalización realizado en la Barrera Sanitaria Riachuelo, luego de detectar graves incumplimientos higiénico-sanitarios y documentales que impedían garantizar la trazabilidad y la inocuidad del producto.

El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) decomisó 4.860 docenas de huevos durante un operativo de fiscalización realizado en la Barrera Sanitaria Riachuelo, luego de detectar graves incumplimientos higiénico-sanitarios y documentales que impedían garantizar la trazabilidad y la sanidad de los mismos.

El procedimiento fue llevado adelante por agentes del Centro Regional Corrientes-Misiones del organismo, quienes durante la inspección constataron irregularidades en la documentación obligatoria para el transporte de productos de origen animal, además de situaciones que dificultaron las tareas de fiscalización. Frente a la imposibilidad de verificar el origen de la mercadería, así como el cumplimiento de las condiciones sanitarias exigidas por la normativa vigente, el SENASA dispuso el decomiso y la desnaturalización de toda la carga como medida rtpreventiva para proteger la salud de los consumidores y evitar la comercialización de alimentos potencialmente riesgosos.

Desde el organismo explicaron que la trazabilidad constituye una herramienta esencial para conocer el origen y el recorrido de los alimentos a lo largo de toda la cadena de producción y distribución, permitiendo actuar con rapidez ante cualquier eventualidad sanitaria y garantizar la inocuidad alimentaria. En el caso específico de los huevos y otros productos avícolas, la correcta documentación sanitaria resulta indispensable para acreditar su procedencia, las condiciones bajo las cuales fueron producidos y su aptitud para el consumo. Además, estos controles contribuyen a prevenir el ingreso y la dispersión de enfermedades de sanitaria, preservando el estatus sanitario de la producción avícola argentina, un factor clave para sostener tanto el abastecimiento interno como el acceso a los mercados internacionales.

SENASA destacó que este tipo de procedimientos forman parte de los controles permanentes que realiza en todo el país con el objetivo de proteger la salud pública, asegurar la inocuidad de los alimentos y mantener las condiciones sanitarias necesarias para el desarrollo de la producción agroalimentaria. Finalmente, el organismo recordó que el transporte de productos alimenticios debe efectuarse exclusivamente en vehículos habilitados y acompañado de la documentación sanitaria correspondiente, conforme a la normativa vigente, para que los alimentos lleguen en condiciones seguras a los consumidores.