El nuevo espacio brinda asistencia integral a mujeres en situación de violencia de género y se suma a la red provincial de refugios. El municipio también incorporó normativa local para prevenir agresiones y hostigamiento en entornos digitales.
La localidad de Embalse puso en marcha la Casa de la Mujer durante el Mes de la Mujer, con el objetivo de fortalecer las políticas públicas de asistencia y prevención. Con esta apertura, el municipio se convirtió en el segundo del Valle de Calamuchita en contar con un refugio de estas características.
La presidenta del Concejo Deliberante, Sandra Rivarola, explicó que el nuevo dispositivo funcionará con atención integral y sostuvo que “esta casa tiene diferentes orientaciones: asistencia social, asesoría jurídica y también va a servir como refugio y seguridad para la persona víctima”. El espacio también estará destinado a talleres de formación y actividad.
Articulación con el Punto Mujer y seguimiento de casos activos
Antes de la apertura de la Casa de la Mujer, Embalse ya contaba con un Punto Mujer, donde se reciben denuncias y y consultas y se activa un protocolo de intervención interdisciplinario. Según indicó Rivarola, “existe un gabinete conformado por psicólogas, acción social, parte legal y la policía, y entre todos se arma el protocolo para estas víctimas”.
Actualmente el municipio trabaja con alrededor de 50 casos en seguimiento. La funcionaria remarcó que estos números son dinámicos y que se actualizan a medida que se resuelven situaciones y se incorporan nuevas denuncias, lo que refleja una mayor visibilización y acceso a los dispositivos de asistencia.
Adhesión a la Ley Olimpia y acciones para prevenir la violencia digital
En paralelo, el Concejo Deliberante de Embalse aprobó la adhesión a la Ley Olimpia, una normativa que amplía la protección frente a la violencia ejercida a través de redes sociales y plataformas digitales. Embalse se ubicó entre los primeros municipios de la provincia en adoptar esta legislación a nivel local.
Rivarola explicó que “la ley define a la violencia digital como aquella que se ejerce mediante el uso de las tecnologías de la información, la difusión de material no consentido o los discursos de odio y acoso virtual”. Además, advirtió que “la violencia digital es una violencia real y no se puede dañar gratuitamente la dignidad de una persona en las redes sociales”, y destacó que la ordenanza también prevé instancias de difusión en instituciones educativas para promover el uso responsable de las redes.





