Un nuevo informe del Vienna Institute for Global Studies revela una creciente brecha entre la preparación digital de los países y su capacidad real para transformar esa base en startups escalables, inversión y valor económico.
El Informe 2026 del Índice Global del Ecosistema de Emprendimiento Digital (DEE Index), elaborado por el Vienna Institute for Global Studies (VIGS), puso sobre la mesa una paradoja central de la economía digital: mientras la infraestructura tecnológica, la conectividad y las habilidades digitales se expanden en todo el mundo, la capacidad de convertir esas condiciones en emprendimientos que escalen y generen impacto económico sigue siendo profundamente desigual.
El estudio, que analiza datos de 170 economías en el período 2017–2022, ofrece una de las evaluaciones más completas hasta la fecha sobre cómo la digitalización se traduce —o no— en resultados emprendedores concretos. Su principal conclusión es clara: el acceso digital ya no es el principal problema; el verdadero cuello de botella es el escalamiento emprendedor.
Mucha infraestructura, poco crecimiento real
El Índice DEE mide la interacción sistémica entre cuatro grandes dimensiones: infraestructura digital, plataformas, instituciones y agencia emprendedora. Aunque las capacidades digitales globales mejoraron de forma sostenida en los últimos años, el informe detecta rezagos persistentes en tres áreas críticas: el escalamiento de startups, el acceso al capital de riesgo y la comercialización de la innovación.
Como resultado, la brecha entre la preparación digital y el impacto económico real se amplía. En términos prácticos, esto implica que muchos países lograron avances importantes en conectividad y alfabetización digital, pero no desarrollaron al mismo ritmo los mecanismos necesarios para transformar esas bases en empresas tecnológicas de alto crecimiento.
“El acceso digital ya no es la principal limitación. El verdadero desafío es habilitar el emprendimiento, en particular el escalamiento, el financiamiento y la coordinación institucional, de modo que la preparación digital se pueda transformar en valor económico”, señaló el profesor Zoltán Ács, director del Vienna Institute for Global Studies.
Quiénes lideran y quiénes crecen más rápido
En el ranking global, las economías de altos ingresos —como Estados Unidos, Dinamarca y el Reino Unido— encabezan el índice. Su ventaja no se explica solo por la tecnología disponible, sino por ecosistemas más equilibrados que combinan instituciones sólidas, mercados de capital profundos y plataformas digitales maduras.
Al mismo tiempo, el informe destaca que varias regiones emergentes, entre ellas África Subsahariana y Asia Central, registraron los mayores crecimientos relativos. En estos casos, el impulso proviene principalmente de inversiones básicas en conectividad y desarrollo de habilidades digitales, aunque todavía enfrentan grandes desafíos para convertir ese progreso en startups escalables.
Un cambio de enfoque para políticas públicas y ecosistemas
El DEE Index 2026 plantea una advertencia directa para gobiernos, inversores y líderes de ecosistemas de innovación: ya no alcanza con expandir el acceso a internet o mejorar la infraestructura tecnológica. Sin intervenciones más profundas, la brecha entre capacidad digital e impacto emprendedor seguirá ampliándose.
Entre las prioridades que propone el informe se destacan:
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Fortalecer el financiamiento de capital de riesgo.
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Desarrollar talento emprendedor con foco en escalamiento.
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Construir ecosistemas basados en plataformas que conecten startups, corporaciones, universidades y fondos de inversión.
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Mejorar la coordinación institucional para reducir fricciones regulatorias y acelerar la comercialización de la innovación.
La nueva frontera de la economía digital
Para el VIGS, el mundo atraviesa un punto de inflexión: la discusión ya no pasa por cuánta tecnología tiene un país, sino por qué tan bien logra transformar esa tecnología en empresas, empleo y crecimiento sostenido.
“El escalamiento emprendedor se ha convertido en el principal cuello de botella estructural de la economía digital global”, concluye el informe, que propone un cambio de paradigma: pasar de medir la digitalización como un fin en sí mismo a evaluarla por su capacidad de generar valor económico real.
El Índice Global del Ecosistema de Emprendimiento Digital 2026 ya está disponible en su versión completa y se perfila como una herramienta clave para repensar las estrategias de innovación en un escenario donde la tecnología dejó de ser el problema… y empezó a ser apenas el punto de partida.
Fuente: tynmagazine





