Los informes, elaborados en base a datos oficiales, aportan un panorama actualizado de la realidad socioeconómica y educativa de la ciudad y servirán como insumo para el diseño de políticas públicas.
El Consejo Económico y Social de Río Cuarto presentó recientemente una serie de informes que permiten analizar en profundidad la situación del empleo, la educación y los consumos problemáticos en la ciudad de Río Cuarto.
En diálogo con Multimedio La Ribera, el presidente de la institución, Sergio Saleme, brindó detalles sobre los estudios elaborados por el Centro Coordinador Regional de Estadísticas, que toman como base la Encuesta Permanente de Hogares.
En materia de empleo, los datos correspondientes al tercer trimestre de 2025 indican que la tasa de empleo en la ciudad alcanza el 56,78% para la población mayor de 15 años. El informe destaca que, desde 2021, este indicador se mantiene relativamente estable en torno al 55%, con leves variaciones trimestrales. Además, el relevamiento permite identificar el aporte de cada sector económico al empleo local y los grupos etarios con mayores dificultades de inserción laboral.
En cuanto al sistema educativo, el estudio incorpora indicadores de tasa de asistencia, que reflejan el porcentaje de la población en edad escolar que se encuentra dentro del sistema formal. Desde la entidad aclararon que estos datos refieren exclusivamente a la asistencia y no implican necesariamente una evaluación de la calidad educativa ni de los aprendizajes alcanzados.
Otro de los ejes centrales del diagnóstico es el análisis de los consumos problemáticos, a partir de un módulo específico de la encuesta EPRES 2025. El informe revela que el inicio del consumo de sustancias se concentra principalmente en la adolescencia, especialmente entre los 15 y 17 años, lo que refuerza la necesidad de políticas preventivas tempranas.
Asimismo, se advierte una creciente diversificación en los patrones de consumo, que incluyen tanto sustancias legales e ilegales como el uso de dispositivos electrónicos con nicotina y nuevas formas de consumo vinculadas a la tecnología. El estudio también señala que estas prácticas suelen desarrollarse en contextos sociales compartidos, lo que evidencia su dimensión comunitaria.
Desde el Consejo destacaron que estos datos permiten dimensionar con mayor precisión la realidad local y constituyen una herramienta clave para orientar la planificación de políticas públicas en áreas sensibles como empleo, educación y salud mental, en un contexto social que presenta nuevos desafíos para la gestión local.





