Técnicos del INTA confirmaron la detección temprana del insecto en maíces tardíos y recomendaron reforzar los monitoreos desde los primeros estadios del cultivo. También detallaron qué estrategias de manejo aplicar y cuáles son los productos habilitados para combatir la plaga.
La detección temprana de la chicharrita del maíz en lotes de maíz tardío de la zona de Rafaela encendió una señal de alerta para el sector productivo. Técnicos del INTA Rafaela confirmaron la presencia del insecto a comienzos de enero.
Los especialistas recomendaron intensificar los monitoreos desde los primeros estadios del cultivo y detallaron las estrategias de manejo y los productos habilitados para reducir el riesgo de transmisión de enfermedades, en un contexto en el que la plaga ya demostró su alto impacto económico en la producción agropecuaria nacional.
En maíces tardíos
Según informó el INTA Rafaela, la detección se realizó mediante observación directa en cultivos que se encontraban en estadios vegetativos tempranos, donde se registraron densidades promedio de 0,6 individuos por planta.
El hallazgo corresponde a lotes de maíz tardío y se produjo durante los primeros días de enero de 2026.
Ante este escenario, los especialistas recomiendan reforzar los monitoreos con una frecuencia de entre tres y cinco días, desde el estado VE hasta V8–V10, período considerado crítico por la alta susceptibilidad del cultivo al complejo de enfermedades asociadas a la chicharrita del maíz (Dalbulus maidis).
Durante la campaña 2023/2024, la chicharrita del maíz provocó el mayor ataque registrado en Argentina, con pérdidas de cosecha estimadas en torno al 30% a nivel nacional.
Recomendaciones del INTA
Desde el equipo técnico remarcaron que el seguimiento temprano y sistemático permite tomar decisiones oportunas y reducir el riesgo de transmisión de patógenos.
Para una correcta evaluación en campo, el técnico Federico Massoni indicó que se deben revisar cinco plantas en entre 15 y 20 puntos representativos del lote.
Además, recomendó realizar los monitoreos durante la mañana, cuando los insectos presentan menor movilidad, evitar sombrear las plantas durante la observación y no relevar en horarios de altas temperaturas, ya que en esas condiciones las chicharritas suelen refugiarse en el cogollo, dificultando su detección.
En cuanto al manejo, los técnicos explicaron que el principal objetivo es disminuir el inóculo inicial, dado que la chicharrita actúa como vector de los patógenos que causan el achaparramiento del maíz. “Las intervenciones de control deben realizarse entre los estadios V2-V3 y V8, cuando el cultivo es más vulnerable a la infección”, señaló la especialista Romina Manfrino.
Enanismo o achaparramiento es la denominación de la patología que causa en las plantas el complejo de virus que transmite la chicharrita.
Productos habilitados
Entre las herramientas disponibles, el INTA Rafaela detalló los productos registrados por el SENASA para el control de la plaga, que incluyen alternativas químicas y biológicas.
Dentro de los productos químicos se mencionan:
Verdavis (isocycloseram 10% + lambdacialotrina 15%, dosis de 150 a 200 cc/ha),
Expedition (sulfoxaflor 10% + lambdacialotrina 20%, 300 cc/ha)
Solomon (betaciflutrina 9% + imidacloprid 21%, 350 cc/ha).
En cuanto a las opciones biológicas, se encuentran:
Mum Tech (Beauveria bassiana, 500 a 1000 cc/ha),
Mulsanne (Isaria fumosorosea, 500 a 800 cc/ha)
Biokato (Pseudomonas fluorescens + P. chlororaphis, 1000 a 1500 cc/ha).
Desde el organismo también subrayaron la importancia de ajustar las decisiones de control al nivel de infestación y al estado fenológico del cultivo, priorizando siempre un enfoque de manejo integrado.
Antecedentes recientes
La advertencia cobra especial relevancia a partir de los antecedentes recientes. Durante la campaña 2023/2024, la chicharrita del maíz provocó el mayor ataque registrado en Argentina, con pérdidas de cosecha estimadas en torno al 30% a nivel nacional y picos de hasta el 70% en el NOA.
El achaparramiento del maíz, enfermedad transmitida por este insecto, afecta gravemente el desarrollo de la planta y la formación de granos, generando un fuerte impacto económico y un desafío productivo sin soluciones inmediatas.





