A través del programa Transformar Córdoba, la Provincia consolida un sistema que articula los tres niveles educativos (inicial, primario y secundario) en una sola unidad pedagógica. Se trata del modelo de Centros Educativos Rurales Integrales (CERI), que este año llegará a 12 centros, alcanzando a más de 600 estudiantes en parajes alejados.

En el marco de las políticas públicas orientadas a garantizar la equidad territorial y el derecho a la educación, el Ministerio de Educación de la Provincia de Córdoba continúa fortaleciendo el modelo de Centros Educativos Rurales Integrales (CERI), una propuesta que redefine la organización de la educación rural mediante un enfoque integral, tecnológico y contextualizado.

Desarrollado en el ámbito del programa TransFORMAR@Cba, el modelo CERI propone una reorganización institucional que permite que los niveles inicial, primario y secundario funcionen bajo una misma estructura pedagógica y de gestión. Esta integración posibilita el acompañamiento continuo de las trayectorias escolares, evitando rupturas y favoreciendo la permanencia y finalización de la educación obligatoria en contextos rurales.

La geografía cordobesa es tan diversa como los desafíos que presenta. En parajes donde históricamente la distancia fue una barrera para el acceso pleno a la educación secundaria, hoy se consolida una experiencia que busca revertir el aislamiento y fortalecer el arraigo comunitario, garantizando igualdad de oportunidades para niños, niñas y jóvenes.

Al respecto, el ministro de Educación de la Provincia, Horacio Ferreyra, señaló que este esquema no constituye únicamente una solución organizativa, sino una decisión política orientada a la justicia educativa.

Estamos construyendo un modelo alternativo que entiende a la ruralidad no como una carencia, sino como una oportunidad para innovar. Con los CERI, Córdoba se posiciona a la vanguardia a nivel nacional, garantizando que un chico o chica de una comuna alejada acceda a la misma calidad educativa en inglés, computación, artes y educación física que en la capital, con el valor agregado de la identidad local”, afirmó.

Por su parte, David Araya y Marcela Paisio, referentes del programa, coincidieron en que uno de los ejes centrales del proyecto es el trabajo docente articulado y el uso estratégico de la tecnología para superar las barreras físicas.

En este sentido, explicaron que cada centro cuenta con conectividad plena, lo que permite que el nivel secundario combine instancias presenciales con entornos virtuales de aprendizaje. A partir de esta modalidad, los estudiantes realizan visitas remotas a museos, dialogan con especialistas y participan en propuestas colaborativas junto a otras escuelas rurales de la provincia.

Asimismo, destacaron que el modelo promueve el aprendizaje basado en proyectos como estrategia para fortalecer la cultura local, la alfabetización digital y el desarrollo de capacidades clave para la vida y el trabajo.

Buscamos que los jóvenes cuenten con herramientas que les permitan desarrollarse y progresar en sus propios territorios”, subrayó Paisio.

Lo que comenzó como una experiencia piloto en el 2025 en tres puntos estratégicos —Frontera Norte (San Justo), Las Bajadas (Calamuchita) y Comuna Km 658 (Río Primero)— ya evidencia resultados positivos. La incorporación del nivel secundario en estos contextos ha transformado la dinámica institucional y comunitaria, ampliando horizontes educativos para las familias rurales.

De cara al futuro inmediato, el crecimiento del modelo es sostenido. Actualmente, tres centros ya cuentan con nivel secundario integrado, y para 2026 se prevé la expansión a 12 CERI distribuidos en los cuatro puntos cardinales de la provincia, alcanzando a más de 600 estudiantes.

El modelo CERI se sostiene sobre pilares fundamentales como la docencia multinivel, con la participación de especialistas en Inglés, Educación Física, Educación Artística y Educación Tecnológica y Ciencias de la Computación que articulan su trabajo con docentes de todos los niveles; la incorporación de trayectos de formación profesional orientados a la inserción laboral en contextos rurales; y una propuesta pedagógica híbrida, que combina la presencialidad con actividades en línea y encuentros remotos.

A su vez, la articulación entre niveles permite construir un proyecto educativo institucional común, fortaleciendo el acompañamiento de las trayectorias escolares y el sentido de pertenencia.