En Córdoba la convocatoria a «la misa ricotera» fue frente a Patio Olmos. Miles de seguidores del músico convergieron a plazas y puntos centrales de ciudades de todo el país para rendir tributo al músico fallecido a los 77 años.

Miles de fanáticos se congregaron este viernes en la Plaza de Mayo porteña para despedir al legendario músico del rock nacional Carlos Alberto “Indio” Solari, que falleció este viernes a los 77 años. Así, el microcentro de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires se convirtió en una gran «misa ricotera», entre calles cerradas y bengalas de humo negro.

La Pirámide de Mayo es testigo este viernes de una concentración especial, donde el dolor por la pérdida se sobrellevó en un clima entre festivo y musical.

Los llamados a concentrar para la tradicional «misa ricotera» se multiplicaron en redes sociales y se llevaron a cabo en todas las ciudades del país, las populosas y los pueblos más pequeños. El Indio Solari y su música son parte de un fenómeno cultural bien argentino, díficil de entender por quien no ha transitado la obra de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota y después la trayectoria solista de Solari.

Córdoba con el Indio
Una vez confirmada la noticia del fallecimiento de Carlos Alberto Solari, de manera espontánea en redes sociales se empezó a convocar a los seguidores cordobeses para una concentración en la ex Plaza Vélez Sársfield.

Las y los fanáticos del ícono del rock nacional invitaron a juntarse en las inmediaciones del Patio Olmos y así formar parte de un adiós colectivo.

«Llevá tu vela, tu bandera, tu remera, tu voz. Cantemos, escuchemos y agradezcamos», expresó una de las convocatorias, acompañada de la canción «To Beef Or Not To Beef» y su emotivo final: «Pensando en vos siempre, siempre extrañándote».

El encuentro, «la misa ricotera», más allá del dolor por la partida, mostró un clima especial este viernes en Córdoba. Cada adherente al Indio y su arte en un estado donde se mezcló angustia, melancolía y celebración. Trapos, remeras, exhibición de tatuajes con frases icónicas o el propio rostro del Indio estampado en la piel se seguidores cordobeses.

Y frente al Olmos no faltaron los pogos y las canciones más populares, coreadas por distintos grupos de fanáticis. Recorriendo los alrededores de Patio Olmos, en medio de una verdadera multutud, podía escucharse cómo personas de distintas generaciones entonaban desde Juguetes Perdidos hasta Jijiji, pasando por Mi perro dinamita.