La localidad de Bengolea volvió a vivir una noche inolvidable con la séptima edición del Festival del Olivo Centenario, un evento que año tras año consolida su crecimiento y convocatoria en la región. Con una propuesta artística de primer nivel, una amplia feria de emprendedores y una puesta técnica destacada, la edición 2026 confirmó que el festival atraviesa su mejor momento.
La Plaza San Martín fue el epicentro de la celebración, con alrededor de 80 stands de emprendedores y un servicio de cantina que debió renovar en varias oportunidades su oferta gastronómica ante la gran demanda del público. La convocatoria volvió a ser masiva, reuniendo a visitantes de distintos puntos de la región.
Uno de los puntos más destacados fue la puesta integral a cargo de El Ojo Producciones, que por tercera edición consecutiva tuvo a su cargo el despliegue artístico y escenográfico. Con dirección del profesor Matías Tolosa, el espectáculo combinó cuadros coreográficos con bailarines locales, la academia Nuestras Raíces y el reencuentro de ex integrantes del IDAF Bengolea, generando momentos de gran impacto visual y emotivo.
En el escenario brillaron artistas de renombre. Fabricio Rodríguez ofreció un show sólido junto a su banda, recorriendo distintos géneros que incluyeron chacareras, milongas, clásicos populares y composiciones propias, con la armónica como sello distintivo. A pesar de presentarse más tarde de lo previsto, el público acompañó con entusiasmo cada interpretación.
Desde el norte del país llegó Carafea, agrupación con 15 años de trayectoria que atraviesa un gran presente dentro del folclore argentino. Con un repertorio que combinó clásicos y temas propios, y una formación que incluyó bajo, violín-guitarra, guitarras, percusión y bandoneón, la banda deslumbró al público antes de continuar su gira hacia La Rioja.
La presencia de Los del Olivo fue otro de los momentos centrales de la noche. Con una nueva conformación en esta tercera etapa del grupo, Gonzalo Salusso asumió el liderazgo para sostener la identidad de la banda. Además, se vivió un instante cargado de emoción cuando Juan Carlos Salusso, fundador del conjunto, subió al escenario como invitado especial y recibió el reconocimiento del público.
El humor también tuvo su espacio con Capocha Orellana, quien con imitaciones, chistes e interacción constante con la gente aportó distensión y complicidad a lo largo de la jornada. Incluso fue invitado a cantar junto a Fabricio Rodríguez, sumando un momento inesperado y celebrado.
Como novedad, esta edición presentó oficialmente a “Oli”, la mascota del festival, que durante toda la noche recorrió el predio y se fotografió con artistas y asistentes.
El cierre llegó a puro cuarteto con la presentación de Luve, la joven artista que viene de realizar temporada en Villa Carlos Paz y que logró que el público que permaneció hasta el final despidiera la noche bailando.
El festival contó con apoyo económico del Gobierno de la Provincia, que aportó cinco millones de pesos para colaborar con la organización. Además, el evento fue incorporado oficialmente al listado de festivales convocantes del territorio cordobés, un reconocimiento que potencia su proyección.
La intendenta Jorgelina Domínguez, junto a organizadores y colaboradores que trabajan durante todo el año para sostener el evento —a través de rifas, campeonatos y diversas actividades— celebraron el éxito de una edición que ratifica al Festival del Olivo Centenario como uno de los de mayor crecimiento en la región.
Ganadores de la rifa
•1° premio ($2.000.000): N° 834 – Mabel Escudero
•2° premio ($1.000.000): N° 585 – Lucas Sáez
•3° premio ($500.000): N° 366 – Luna Lencina
Con una propuesta artística diversa y una organización consolidada, el Festival del Olivo Centenario demostró una vez más que sigue creciendo y proyectándose como un evento emblemático para Bengolea y toda la región.





