La startup utiliza investigación científica desarrollada en el país para profesionalizar la polinización agrícola y mejorar el rendimiento de los cultivos. Opera en seis países y trabaja con grandes compañías del sector agroindustrial.
La startup argentina Beeflow se consolidó como una de las experiencias más destacadas de innovación aplicada al agro, a partir de un modelo que combina ciencia, tecnología y producción para mejorar la polinización de cultivos mediante el uso profesional de abejas.
Fundada en 2016 por el emprendedor argentino Matías Viel, la empresa desarrolla soluciones basadas en investigación científica local para optimizar un proceso clave de la agricultura global que, históricamente, se manejó de manera intuitiva y con escasa medición de resultados.
Ciencia argentina aplicada al agro
El origen de Beeflow está vinculado al trabajo conjunto con investigadores del CONICET y de la Universidad de Buenos Aires, especializados en el estudio del comportamiento, la nutrición y la comunicación de las abejas. A partir de ese conocimiento, la startup diseñó un sistema de polinización profesional que utiliza colmenas manejadas de forma específica, planes nutricionales adaptados y tecnologías que orientan a los insectos hacia las flores más relevantes para cada cultivo.
Antes de escalar el modelo, el equipo recorrió distintas regiones productivas del país para comprender cómo se gestionaba la polinización en la práctica. La conclusión fue que, pese a su impacto directo en el rendimiento agrícola, el proceso carecía de herramientas técnicas, indicadores y soluciones basadas en evidencia científica.
La primera validación comercial se realizó en una plantación de kiwis en Mar del Plata, donde se registró un incremento superior al 40 % en la producción. Ese resultado permitió avanzar en la expansión internacional del proyecto.
Expansión internacional y desarrollo tecnológico
Tras ser seleccionada por IndieBio, una de las aceleradoras de biotecnología más importantes del mundo, Beeflow instaló su base operativa en Estados Unidos. Actualmente, la empresa opera en Argentina, Estados Unidos, México, Perú, Chile y Brasil, y trabaja con más de 50 compañías en 11 cultivos distintos.
El equipo permanente está integrado por 28 personas y se amplía hasta casi 80 durante las temporadas agrícolas. La empresa se apoya en dos tecnologías desarrolladas junto a equipos científicos argentinos: una vinculada al CONICET y la Universidad Nacional de Mar del Plata, y otra a la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA.
Desde su creación, Beeflow levantó más de US$ 15 millones en inversiones, con el respaldo de fondos especializados en biotecnología y agroindustria. Ese financiamiento permitió acelerar su crecimiento, consolidar su presencia internacional y profundizar el desarrollo tecnológico.
Impacto productivo y proyección
Según datos de la compañía, su tecnología permite reducir la mortalidad de las abejas hasta en un 70 %, especialmente en climas fríos, y mejorar el rendimiento de cultivos como arándanos, almendras y cerezas, con incrementos que pueden alcanzar hasta el 90 %.
Con sede en Los Ángeles, Beeflow trabaja con clientes de escala global, entre ellos grandes productores del sector frutícola, y apunta a consolidar su operación internacional. De cara a 2026, la empresa proyecta alcanzar la rentabilidad y superar los US$ 10 millones de facturación anual, con planes de expansión hacia Europa y Asia.
La experiencia de Beeflow refleja el potencial de la ciencia argentina aplicada a la producción, y posiciona a la innovación tecnológica como una herramienta estratégica para mejorar la eficiencia, la sustentabilidad y la competitividad del agro a nivel global.
Fuente: Agrofy News





