Sandra Choroszczcucha – Politóloga y Profesora de la Universidad de Buenos Aires. www.sandrach.com.ar

“Nosotros ya perdimos, se fueron dos de mis hijos y no falta mucho para que se vayan los otros. ¿Voy a seguir votando lo mismo de siempre? Ya perdimos, queremos a alguien que patee la mesa (bien fuerte)”.

Lo recientemente escrito lo expresó en una red social, un par de semanas después de las elecciones primarias, un ciudadano de a pie, en respuesta a un posteo que realizó el politólogo Andrés Malamud, posteo en el cual Malamud planteaba que Juntos por el Cambio está haciendo una campaña enfocada en la prudencia, cuando el electorado dejó en claro – en las últimas elecciones PASO – que prefiere la osadía.

En las generales de la ley en elecciones, se espera que en una primaria los candidatos se perfilen más nítidamente para así lograr afirmar su electorado, y de cara a la elección general, se desperfilen, para lograr atraer mayor apoyo que el propio.

Las elecciones PASO nos demostraron que la competencia para presidente 2023, está planteada en tres tercios, donde a nivel partidos o coaliciones, pudimos observar un empate técnico – La Libertad Avanza obtuvo un apoyo de 29,86%, Juntos por el Cambio 28% y Unión por la Patria 27,28% -. Y en base a este “empate”, las tres fuerzas políticas competitivas necesitan atraer voto ajeno o voto de un electorado que no quiso votar o que votó en blanco en la elección pasada.

Y para atraer más voto en la elección general que se aproxima – la del 22 de octubre – puede ser recomendable observar cómo se votó en la elección última – la del 13 de agosto-, y en la elección última quedó bien en claro, que la moderación o el aplomo perdió; por tal motivo ganó Milei, un líder extremista en sus formas y contenidos, disruptivo, insolente. Incluso dentro de Juntos por el Cambio venció Patricia Bullrich, la jefa de los “halcones” de la coalición, la menos moderada y menos conciliadora. En Unión por la Patria no ganó el extremista Juan Grabois la interna, sin embargo, ganó un Sergio Massa versión kirchnerista ultra nacional y popular, que nada tendría de moderado.

Así los cosas, quedó en evidencia en las elecciones PASO, que las medias tintas no son las elegidas para un electorado presente, y extraño es suponer que el electorado que se mantuvo ausente por rabia o apatía hacia la política o los políticos, optaría por la moderación respecto a los propósitos de cambio.

Para poder llevar a cabo un plan de gobierno superador que nos saque de esta crisis, lo primero que debería ocurrir es que quien lo presente, pueda interactuar con el público elector, porque necesita interpretar lo que ese público dice o calla, quiere o rechaza.

La estrategia de Massa en sintonía con el kirchnerismo parece ser inteligente, y así un ministro de Economía que nos rankeó en agosto último, como el país con mayor nivel de inflación mensual (12,4%)y el tercer país con mayor nivel de inflación interanual a nivel global (después de Venezuela y El Líbano), aún tiene chances de ganar; porque el candidato Massa elige seguir confrontando con “la oposición Milei”, apelando a una indiferencia absoluta hacia Juntos por el Cambio. A Massa le conviene confrontar con Milei, polarizar desde la “izquierda” contra la ultra derecha, que de ganar amenaza con dejar sin trabajo a cantidad de funcionarios públicos (ñoquis y no ñoquis) y que podría suprimir cantidad de derechos sociales y políticos.

Por su parte, la estrategia de Milei es más inteligente aun, por eso, de tercera fuerza antes de las PASO pasó a primera post PASO, y ésta viene siendo confrontar con todos, pero principalmente contra Juntos por el Cambio ya que es su adversario competitivo que más puede disputarle votos. Y en esta confrontación Milei se ocupa de hacer ver a los electores que aún no lo votaron pero que podrían hacerlo, que Juntos por el Cambio es lo mismo que Unión por la Patria, todos “casta”. Y así confronta con ambas fuerzas, mientras debilita a través de sus discursos cotidianos a quien más votos puede restarle, Juntos por el Cambio.

Milei no demuestra con argumentos que Juntos por el Cambio y Unión por la Patria son lo mismo y que él no es lo mismo que ambos. El líder libertario apela a breves, irreverentes, furiosos y divertidos spots en redes sociales para convencer al electorado que él es el verdadero cambio, el 540, esa vuelta y media que nos sacará de este estado de situación espantoso en el que estamos, mientras lleva en sus listas a dirigentes políticos “casta”, reivindica a sindicalistas “casta”, y el mismo como diputado nacional asistió solamente a 52 sesiones de un total de 116 (incluida la última en la cual se debatió la reforma de la ley de alquileres a la cual llegó tarde).

La candidata de Juntos por el Cambio, Patricia Bullrich, por inercia post PASO, pasó de “halcona” a “paloma”, ya que ahora debe confrontar no solamente con la versión Massa 2023 nacional y popular, sino también con un candidato que pretende que desaparezca la educación pública, la regulación de la venta de armas, la prohibición de la venta de órganos. Bullrich quedó en el banquillo de los “moderados”, y este banquillo suele resultar el ganador en una elección general; el punto es que Bullrich debería interpretar lo que el público dice o calla, quiere o rechaza.

El público necesita que no le mientan más, necesita acción y un porvenir mejor, y Bullrich repite, y Mauricio Macri lo enfatiza, que Juntos por el Cambio representa trayectoria y experiencia, y a los votantes de Milei, a los de Massa y a los enojados o desencantados que no votaron, no parece convencerles la trayectoria ni la experiencia, experiencia y trayectoria que nos llevaron a donde estamos. Y a cantidad de votantes tampoco le importa si The Economist comunica al mundo entero que, si gana Milei, la democracia en Argentina se pone en riesgo.

Concluyendo, en campaña, la mayoría de las propuestas de Unión por la Patria suenan grotescas, porque quien nos cuenta que nos sacará de este estado de situación cuasi hiperinflacionario, es el ministro de Economía de este gobierno que nos llevó a este estado de situación cuasi hiperinflacionario. La mayoría de las propuestas de Milei, en contenidos y formas, son inviables y temerarias, pero las estrategias de comunicación hacia un electorado que sufre porque sus hijos se van del país son de excelencia. La mayoría de las propuestas de que Juntos por el Cambio, en contenidos y formas, son sensatas, pero las estrategias de comunicación hacia un electorado que sufre porque sus hijos se van del país son mediocres.