Por Florencia Guttlein. Comunicadora Social.

Recientemente, el Gobierno Nacional aprobó el llamado a licitación para la adjudicación de bandas 5G en nuestro país. «El Enacom aprobó las condiciones generales necesarias para que la tecnología 5G sea una realidad en Argentina. A partir de ello, se podrá tener mayores conexiones en tiempo real ultrarrápidas, comunicaciones de mejor calidad y expansión a nuevos servicios», expresa el comunicado oficial del ente dirigido por Claudio Ambrosini. Lo que implica en materia de desarrolló tecnológico y comunicacional para la Argentina y los beneficios de acceder a 5G.

La llegada de la tecnología 5G, quinta generación de redes móviles, a la Argentina marcaría un hito en el proceso de desarrollo de las telecomunicaciones para nuestro país y un avance importantísimo en la conectividad, ya que se trata de una medida clave para la comunicación con un gran impacto económico en el futuro.

Los pliegos establecen que se subastarán tres bloques de 100 MHz, con un precio base de 350 millones de dólares cada uno, pero quedará el valor definitivo que surja de la puja entre los interesados en participar del negocio. Se estima que quienes participaron de ese proceso licitatorio serán las empresas que ya operan en Argentina: Telecom, Movistar y Claro. Será importante poner la atención en este último punto, considerando que la empresa Telecom (o Personal, antiguamente, Fibertel) centraliza la mayor cantidad de servicios de comunicación del país.

5G representará un salto en la conectividad de la Argentina, al aumentar la velocidad de la transmisión de datos y reducir al mínimo la latencia, hasta hacerla casi instantánea, favoreciendo la inteligencia artificial, Big Data y administración de grandes bases de datos. De acuerdo con la información de especialistas, con una red funcionando de manera óptima, el 4G tiene una latencia promedio de 200 milisegundos, y con el 5G ese valor se reduce a 1 milisegundo, imperceptible para el ojo humano. Además, las redes 5G posibilitan tener hasta un millón de dispositivos conectados a internet por kilómetro cuadrado simultáneamente, frente a los 100 mil del 4G.