LA TRASTIENDA 

Cuando en pocos días más, comience septiembre, habrá luz verde para el arranque de las campañas electorales de las y los candidatos presidenciales que competirán el 22 de octubre. Las primeras encuestas post Paso, reacomodan a quienes se suben al podio, con Javier Milei a la cabeza, más atrás Sergio Massa y en tercer lugar, Patricia Bullrich. Muy lejos, se ubican Juan Schiaretti, y Miriam Bregman.

En medio de ese acotado universo político-electoral que pugna por quedarse con el poder institucional en la Argentina, está la gente. Ciudadanas y ciudadanos que todos los días “disputan” sus vivencias para forjarse un futuro inmediato mejor, y sólo por espamos se vinculan al micro-clima de elecciones.

Contradicciones y porcentajes

Resulta un difícil ejercicio sintonizar las altisonantes contradicciones de nuestro país: la dirigencia política centra todos sus esfuerzos para el convite eleccionario que será en menos de dos meses y la gente -con sus urgencias a cuestas- asiste el oscuro panorama de grupos de escaso nivel de organización que agita e intenta saqueos en diferentes lugares del país, incluyendo a Córdoba, y en ciudades tan disimiles como la Capital, Río Cuarto y Bell Ville.

Así los hechos y sus notorios contrastes, veamos el derrotero político de las últimas horas.

Las primeras encuestas que tomaron estado público recientemente, después del sorpresivo resultado de las primarias obligatorias del pasado domingo 13, encuentran al candidato libertario fortalecido y de momento consolidado en primer lugar.

Con marcas entre 32 y 38% de intención de voto, Milei se dispone inicialmente a transitar con cierta seguridad el camino a octubre. Por eso, sus popes de campaña, proyectan un trabajo que les posibilite pelear un triunfo holgado para evitar el ballotage y quedarse con la presidencia.

En la trinchera del oficialismo, el super ministro y candidato, aparece con registros que van de 26 a 33% en los primeros sondeos. Por ese motivo, consideran en Unión por la Patria que los votos se buscarán entre quienes no fueron a votar en agosto, y al mismo tiempo, entre quienes votaron a Horacio Larreta y Juan Schiaretti, fundamentalmente, y la propia Bullrich, en menor medida.

A propósito de la candidata de Juntos por el Cambio, los primeros trabajos de consulta la ubican entre los 23 y 27 puntos, pero siempre en tercer orden, detrás de los contrincantes de LLA y UP. Con esos primeros datos, sus estrategas definen salir a la búsqueda de los votantes de Larreta en primer orden, y del gobernador Schiaretti en un segundo renglón. Entienden que la mayoría de esos apoyos deben surgir de Córdoba, por su densidad electoral en el mapa nacional, y porque ha sido el distrito que históricamente le dio amplias adhesiones a JXC. Para tales cometidos, aseguran que Bullrich vendrá a nuestra provincia no menos de tres veces, en los venideros 60 días.

Para completar el cuadro, los relevamientos de esta ultima semana (Por ejemplo, OPSA y CB, entre otras) ubican al candidato de Hacemos por Nuestro País, con indicadores de 3 a 4%, y a la candidata de la Izquierda tradicional, con posibilidades de 2 a 3 puntos. Un dato saliente: entre 8 y 10% del electorado, no sabe y/o no contesta sobre su preferencia electoral.

Como siempre señalamos, las encuestas son referencias valiosas para analizar los contextos y sus partícipes en un determinado momento, pues es muy importante resaltar que todo puede ocurrir de cara a fines de octubre. O más precisamente, de todo ocurrirá con seguridad hasta esa fecha, motivo por el cual, todo lo dicho ahora bien puede variar.

Massa, los incentivos y Córdoba

Massa, se ha convertido en el todoterreno del peronismo. Se lo ve en todos lados, acordó finalmente en EEUU con la plana mayor del FMI la renegociación de la deuda heredada, al menos para este año, logró el desembolso de U$S 7500 millones, dijo lo suyo en el Consejo de empresarios nacionales, marcó su postura crítica en el Mercosur y un nuevo acuerdo con la UE, y desembarcó en Córdoba, puntualmente en las localidades de Tío Pujio y Villa María, para lanzar la licitación de la obra de reversión del Gasoducto Norte, por U$S 540 millones que incluye tres etapas, como la construcción del tendido de 123 kilómetros entre Tío Pujio y La Carlota, y seguidamente, la ampliación de 62 kilómetros del Gasoducto Norte y la reversión del sentido de inyección de gas en las plantas compresoras de Ferreyra y Deán Funes, Lavalle en Santiago del Estero y Lumbreras en Salta.

El ministro de Economía y candidato actúa en los hechos como el presidente de la Nación, dados los vacíos de Alberto Fernández, y -estratégicamente, se diría- de Cristina de Kirchner. Así, sobre el cierre de la víspera, y a través de la plataforma Twitter, Massa se puso en el centro de la escena al anunciar el Programa de Fortalecimiento de la Actividad Económica y del Ingreso para las Familias Argentinas, con una batería de medidas, a saber: refuerzo de $ 37000 para jubilados, por los próximos tres meses, elevando la mínima a $ 124000; eximición del pago del componente tributario por 6 meses a monotributistas categorías A, B, C y D, y acceso a créditos de hasta $ 4 millones con tasa subsidiada y pagaderos hasta en 24 cuotas; sumas fijas de $ 60.000 a pagar en dos cuotas para trabajadores del sector privado y del sector público, absorbibles por paritarias posteriores, y para ingresos de hasta 400 mil netos.

A ello, debe sumarse el congelamiento de las tarifas de las prepagas de salud por los próximos 90 días; el acuerdo de precios con más de 400 empresas, un programa de 770 millones de dólares para refinanciar exportaciones; retención 0% para el agro, en relación con economías regionales como las de producción de vino, mosto, arroz, tabaco, forestal, citrus y otras.

Un amplísimo programa que impactará en buena parte de la población, con más de seis millones de trabajadores en actividad, más de dos millones de monotributistas y más de siete millones de jubilados y pensionados; además de los sectores productivos involucrados.

En este nuevo reposicionamiento de Massa, habrá que esperar unos días para medir el otro impacto, claro está, el referido al comportamiento de los electores rumbo a octubre.

En definitiva, las flamantes medidas anunciadas resultarán claramente un paliativo importante en los bolsillos y la mesa de millones de argentinas y argentinos. En buena hora. De allí a que ello, incida con fineza en el voto, sin dudas dependerá de nuevos factores y acontecimientos que sobrevendrán. Como sea, en lo inmediato, una luz de acercamiento bien puede representar esta batería de anuncios, entre la dirigencia que gobierna y la sociedad, a propósito de las contradicciones que marcamos en párrafos precedentes.

En lo estrictamente político, el oriundo de Tigre, dejó su huella en su paso por la provincia el viernes último. Y también dejó tarea para sus seguidores. Como se sabe, blandeó loas para Schiaretti por las obras estructurales realizadas aquí para avanzar en los tendidos troncales de gas para el norte del país, y fue por más al expresar que se imagina gobernando desde diciembre junto a los dirigentes del PJ cordobés, como el propio Martín Llaryora, y otros de cuño delasotista, como el electo intendente Daniel Passerini, y la hija del fallecido José Manuel, la diputada nacional Natalia de la Sota.

Tendió puentes, aún a sabiendas que muy probablemente “El Cordobesismo” continúe en su tesis experimental de “Schiaretti presidente”. Instruyó a los suyos a no confrontar con el oficialismo provincial, sí en cambio, caminar el territorio, en regiones y localidades y avanzar en el dialogo con otros intendentes, además del casi centenar que se dio cita para acompañarlo.

Los referentes de Massa, los intendentes Martín Gill, de Villa María, Fabian Francioni, de Leones, Carlos Caserio, ex senador nacional, y algunos otros jefes comunales y referentes, evalúan que “de hacerse un buen trabajo en estos dos meses, se puede pensar en un piso de 12 a 14 puntos, y eventualmente, preparar un mejor terreno para un posible ballotage”.

Las tres agendas de Llaryora

Este lunes reaparece Martín Llaryora, luego de unos días de descanso. Tendrá en su despacho del palacio municipal tres agendas calientes: la marcha de la gestión en la ciudad Capital, el armado del esquema general con el que gobernará la provincia desde el 10 de diciembre, y las elecciones nacionales de octubre, donde debe apuntalar la candidatura presidencial de su hasta ahora socio, el saliente gobernador Juan Schiaretti.

Dicen sus más cercanos que lo que realmente le preocupa y ocupa al sanfrancisqueño de origen es la construcción de su organigrama de gobierno, no sólo en nombres, sino, y muy especialmente, en áreas y roles, de acuerdo con lo que considera serán los ejes fundamentales de su gestión.

Respecto al tema electoral de octubre, avisan y subrayan que hará sus esfuerzos para mantener el 27,5% de votos alcanzados por la coalición Hacemos en la provincia, a los fines de mantener una bancada importante de diputados propios en el Congreso Nacional.

¿Y si hay ballotage? En su momento, se verá lo que más le convenga “a Córdoba y a su gobierno”, dicen que dijo.

Sabe bien el gobernador electo que su juego recién empieza cuando asuma en El Panal, desde donde imagina una nueva construcción política que le otorgue una nueva alianza con los cordobeses. En el enclave de la compulsa nacional, escuchará a los que lleguen a una posible segunda vuelta, y probablemente defina. Antes, no se quitará el velo por ninguno.