Está abierta la convocatoria de Prácticas Socio-Comunitarias, tras la aprobación por parte del Consejo Superior en la última sesión del año. El propósito es que los estudiantes se formen como ciudadanos con responsabilidad y conciencia social, y contribuyan con su experiencia de aprendizaje a mejorar las condiciones de la comunidad. El eje es el compromiso social a partir de la articulación de la enseñanza, la extensión y la investigación, para el desarrollo de proyectos transformadores. Contará con una financiación de $10 millones de pesos. 

Son prácticas de aprendizaje situadas en proyectos socio-comunitarios. Los estudiantes desarrollan contenidos de sus asignaturas a la vez que prestan servicios a la comunidad.

Las secretarías de Planeamiento y Relaciones Institucionales, Académica y de Extensión y Desarrollo, en el marco del Plan Estratégico Institucional de la UNRC, convocan a los docentes de la Universidad y a la comunidad a la presentación de proyectos de Prácticas Socio-Comunitarias para el período que va de marzo de 2023 a noviembre 2024. Las inscripciones están abiertas hasta el 3 de marzo.

Las presentaciones deben hacerse en las respectivas facultades y contar con el aval del director de departamento y los secretarios académicos o de Extensión y Desarrollo de la Facultad a la que pertenece el responsable del proyecto.

Al igual que en la anterior convocatoria, se continúa con la incorporación de “redes” como formas organizativas, para la consolidación y crecimiento de las Prácticas Socio-Comunitarias.
Se vienen llevando adelante distintas experiencias, organizadas desde los primeros años de cursado de las carreras de grado, en correspondencia al ciclo de Básico de Formación Profesional, a las que se agregan otras desarrolladas en los últimos años de las carreras y, en algunos casos, se las realiza como prácticas profesionales en el último año de cursado.

Educación y salud son las principales líneas de trabajo
Desde 2015 se aprobaron 142 proyectos de Prácticas Socio-Comunitarias. Y están en desarrollo 53. A partir de las propuestas presentadas, participan 182 actores sociales, 246 docentes, 2.219 estudiantes, 80 graduados, 61 nodocentes y 77 estudiantes no universitarios.

La distribución de proyectos de Prácticas Socio-Comunitarias por problemáticas abordadas muestra que la mayoría atiende a temáticas educativas -43,4 por ciento- y de salud -22, 6 por ciento-, y en tercer lugar problemáticas medio-ambientales y sociales -9,4 por ciento cada una de ellas-. Los sistemas productivos, culturales y la categoría “otros” son los que en menor porcentaje se atienden -5,7 por ciento; 3,8 por ciento y 5,7 por ciento, respectivamente.

El 34 por ciento de los proyectos de Prácticas Socio-Comunitarias articulan con instituciones educativas, el 34 por ciento con el estado -municipal, provincial o nacional-, el 11 por ciento con cooperativas y 8 por ciento con centros comunitarios.

Estas Prácticas Socio-Comunitarias forman parte de los planes de estudios y constituyen una innovación institucional. Implican cambios en el currículo, en las formas de aprender y enseñar, en la concepción acerca del conocimiento y en los modos de vinculación entre la Universidad y la sociedad. Y apuntan a mejorar los procesos formativos de los estudiantes; a la vez que contribuir, a partir del conocimiento que la Universidad produce y enseña, a la resolución de problemas sociales, socio-productivos y medio ambientales de sectores excluidos.
Hay una articulación de los contenidos disciplinares de las asignaturas con las necesidades reales de la comunidad.

La UNRC fue pionera en el país, luego la siguieron otras. Las universidades nacionales de General Sarmiento, Mar del Plata y Buenos Aires han avanzado este tipo de trabajo y han definido como política institucional la incorporación de las prácticas socio-educativas y comunitarias a los planes de estudios. En la casa de estudio local, el Consejo Superior aprobó en 2009 el proyecto de “incorporación de las prácticas socio-comunitarias al currículo en todas las carreras de la universidad”.

Problemas de salud, educación, trabajo, vivienda, organización social, pobreza, discapacidad constituyen los ejes de los proyectos, a los que se agregan otros vinculados con contaminación ambiental, degradación de suelos, energías alternativas; micro emprendimientos, cooperativismo, nuevos modelos de producción y soberanía alimentaria, entre otros.

Entre las Prácticas Socio-Comunitarias se encuentra una vinculada con el consumo de alcohol como problemática psico-social y biológica. Estudiantes de la asignatura Química Biológica de la Licenciatura en Ciencias Biológicas llevaron adelante charlas – en el Club Central Argentino- y sendas encuestas, una para conocer la relación con el consumo de alcohol y drogas; y otra para receptar la opinión de los participantes respecto de las charlas brindadas. De esta manera, se procuró generar concientización acerca de los riesgos que produce el consumo excesivo de estas sustancias.

También se destaca la Práctica Socio-Comunitaria en Red con talleres educativos en territorio, centrada en la construcción de ciudadanía como derecho de los jóvenes en situación de vulnerabilidad, en la que se observan problemáticas como los escasos espacios de participación en la ciudad de Río Cuarto de este grupo poblacional; y las representaciones sociales hegemónicas acerca de la participación ciudadana que se limitan a instancias de participación delegativa.

En la oportunidad, eel secretario de Planeamiento y Relaciones Institucionales de la UNRC, Jorge Guazzone, dijo: “Queremos darle continuidad al proyecto de Prácticas Socio-comunitarias. Es un proyecto que ya tiene más de diez años de vigencia en la Universidad”.

“En el último tiempo, se ha movilizado desde la Secretaría de Planeamiento, a través de una mesa interinstitucional, de la que participan las cinco facultades, la Secretaría Académica, la Secretaría de Extensión, el Consejo Social y los estudiantes. Es una mesa de Prácticas Socio-comunitarias que propone e introduce modificaciones sobre el régimen de la convocatoria. Es un instrumento que tenemos para apoyar y acompañar desde la Secretaría de Planeamiento el desarrollo de las prácticas socio-comunitarias”, sostuvo el funcionario, y agregó: “Las prácticas socio-comunitarias dependen de cada Facultad, ahí se hace toda la documentación, todo el proceso. Y cada una tiene el seguimiento de las propuestas y cómo se llevan adelante”.

“Nosotros, simplemente, desde la Mesa y la Secretaría de Planeamiento, generamos las mejores condiciones posibles para que se puedan desarrollar las Prácticas Socio-comunitarias, acompañando con presupuesto, actividades administrativas y todo tipo de asesoramiento”, expresó. 

“Son 10 millones de pesos, para los dos años. El 70 por ciento se entrega en el primer año y 30 por ciento restante es asignado a los equipos participantes en el segundo año, con los correspondientes ajustes por inflación”, puntualizó el secretario de Planeamiento. Y finalizó: “Junto con las Prácticas Socio-comunitarias está el proyecto de prácticas en red, el cual fue puesto en marcha en anterior convocatoria. Las prácticas socio-comunitarias en red están articuladas con proyectos de investigación, de extensión, académicos. Es la curricularización de la extensión”.

Fuente: Comunicación UNRC