Por Néstor Formía, secretario Acción Social ATE Río Cuarto. Docente de la Modalidad Jóvenes y Adultos.  

Apuntes para el debate en la Educación pública y la formación docente.

En esta ocasión propongo discutir ideas del sociólogo francés unos de los grandes Pedagogos: Francois Dubet. Muy poco conocido entre los docentes en una interesantísima oportunidad para repensar la escuela y la justicia social.

Es un sociólogo francés nacido en 1946. Fue profesor de la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de París. Sus investigaciones se centran en la marginalidad juvenil, las desigualdades sociales, la inmigración y el carácter inclusivo o excluyente de las instituciones escolares. Es uno de los referentes en el campo de la sociología de la educación. y profesor emérito de Sociología en la Universidad de Burdeos. Investigador de las ciencias sociales, la inmigración y el carácter inclusivo o excluyente de las instituciones escolares. Defensor de una educación plural, en la actualidad, sus trabajos indagan las teorías y las percepciones de la justicia.

Es autor de numerosas obras dedicadas a los jóvenes vulnerables, a la escuela, y a las Instituciones. Entre sus libros conocidos, cabe mencionar La Escuela de las Oportunidades (2004), Injusticia (2006), El Trabajo en la Sociedad (2009), y publicados por Siglo XXI Editores, Repensar la justicia social (2011) y ¿Para qué sirve realmente un sociólogo? (2012) y ¿Por qué preferimos la desigualdad? (aunque digamos lo contrario) (2016), lo que nos une, ¿En qué Sociedad Vivimos?

Se debe reconocer la ficción del mérito de los individuos, pero una sociedad que solo se basa en ese principio, sería muy brutal y a la vez muy desigual. Las sociedades que ha adoptado ese modelo de justicia, son más desiguales que las otras. Cuando alguien como Lionel Messi accede a la elite, eso no cambia en absoluto la posición de los pobres, aunque haya muchos Messis, pero eso hace soñar a los pobres. La Historia de las Sociedades Capitalistas no usan una historia económica, es decir la historia entre éste y la relación con la sociedad.

Los únicos que creen en las sociedades capitalistas son los poderosos que vociferan las oportunidades para aquellos que individualmente hacen méritos para salir del pozo, pero la gente común sabe por la intuición que es posible aumentar los salarios, construir hospitales, tener protección social e incluso se puede limitar los ingresos de las clases dominantes, a partir de la intervención del Estado para equilibrar. Imposible que la salida sea individual sino por el contrario es colectiva.

Trabajó mucho sobre los principios y dice: ”Todos los principios de la justicia son ficciones, cuando decimos que somos todos iguales es una ficción positiva pero una ficción al fin”. Decir que todos somos libres también es una ficción, pero son ficciones positivas y necesarias para la democracia.

El Neoliberalismo, ese sistema de dominación de las mente y destructora de la vida (contaminación, hambre, muerte), hace hincapié en la igualdad de oportunidades, de la meritocracia, pues compara a la escuela pública con la privada, utilizando los resultados de las evaluaciones del operativo aprender. Esta medida se trata de una medición estandarizada anti- educativa que no respeta ni a lxs alumnxs, ni a la normativa vigente. Son paquetes cerrados que venden las empresas multinacionales en todo el mundo, por lo cual no tienen en cuenta las particularidades del país, no tienen en cuenta los diferentes contextos socioeconómicos, ni tampoco si las escuelas son excluyentes o incluyentes.

La tensión está dada entre el pensamiento de Dubet y el discurso de quienes defiende dicho concepto, de dirigentes, de medios y muchos docentes hablando de igualdad de oportunidades y del esfuerzo individual es decir la meritocracia.

Dubet se refiere a la Justicia Escolar, y a las diferentes concepciones de justicia en la escuela y en la sociedad. A partir de la masificación de la escuela se produjo el primer concepto sobre justicia escolar y la igualdad de oportunidades fue el primer criterio de justicia escolar. Pero en la práctica “La igualdad de oportunidades” está en lo central de la justicia escolar por la razón que persisten las desigualdades asegura tal justicia. Desde entonces hay una tensión entre igualdad y diferencia, “la igualdad de oportunidades sigue siendo central para los vencedores y para las clases medias; mientras que el principio de la diferencia adopta el punto de vista de los vencidos y los menos favorecidos” con el agravante que esta invisibilizado por los medios. La respuesta más corriente y, aparentemente, más consistente define la escuela justa como aquella que valora a cada alumno con independencia de su origen y condición social.

En ese sentido el desafío está en trabajar para reducir las desigualdades, es la capacidad para volver a fabricar categorías políticas que representen la experiencia de los individuos y si dejamos que esa experiencia se atomice e individualice iremos a sistemas con democracias liberales“, entonces por el contrario se propone construir colectivamente espacios de democracia participativa y la escuela no puede estar alejado de ello.

“Filosóficamente, se plantean también los problemas de la libertad, de la autonomía, de la “capacidad” o, por decirlo de manera más trivial: los problemas propiamente educativos que tienen que ver con la forma en que son tratados lxs alumnxs. ¿Se los trata como a individuos, como a sujetos, o son tratados como simples receptáculos de conocimiento a los que hay que clasificar y disciplinar? Esta pregunta no es totalmente independiente de los temas de la igualdad porque podemos convenir en que una escuela equitativa que humilla a sus alumnxs y les prohíbe la autonomía no sería efectivamente justa, y tampoco una escuela que orientara a sus alumnxs sin tener en cuenta sus propias elecciones. Esta dimensión de la justicia se plantea cada vez más, ellas y ellos la interpelan permanentemente.

Lxs alumnxs muestran que son extremadamente sensibles a la justicia escolar misma, como la sanción, orientación, sentimientos de respeto o humillación, que participan de la justicia escolar. Lxs pibes valoran el respeto y el ser escuchados.

Y ahí debemos pensar en la diferencia entre igualdad y equidad:

La igualdad es darles a todos lo mismo, sin importar las carencias y las necesidades.

La equidad en cambio es darle a cada uno lo que necesita, para que así todos queden iguales en el punto de partida.

Por el solo hecho de haber nacido todas las personas tiene el derecho al acceso a ser iguales en el derecho humano. Se trata de construir una nueva civilidad, un cambio de raíz, de lo individual ir a lo colectivo, de éste sistema de pobreza a uno del buen vivir o vivir bien. Los políticos de esta democracia formal, los medios de comunicación hegemónicos, la clase media y algunos docentes de escuelas públicas confunden los términos de igualdad y equidad, en la mayor parte de las ocasiones lo hacen perversamente.

En la política económica por ejemplo los impuestos no pueden ser iguales, el IVA que una familia de bajo recurso paga lo mismo, (es decir el 21 % sobre un litro de leche o un kilo de pan), que una familia de la clase alta. Aquí debe primar un principio de justicia social, de equidad, de manera de que, a los impuestos y servicios, paguen más quienes más tienen. El impuesto a la renta debe ser más progresivo de lo que es, a las propiedades y a los patrimonios, debemos trabajar y luchar para construir una sociedad con más equidad y una progresividad para el reparto equitativo es decir distribución de la riqueza para que todas las personas lleguen a una situación de igualdad y permitan a todos ser felices, en la escuela los profesores no podemos poner la misma nota a todos, pero la equidad de reparto implica de manera de conseguir en los alumnos la igualdad.

Dejo una figura ya conocida pero muy potente y significativa para diferenciar la igualdad y la equidad.