Por Laura Olocco – Comunicadora Social 

Después de casi dos años, volvimos a las calles en otro histórico #8M. Mujeres y disidencias de todo el país nos movilizamos en un paro nacional contra la violencia machista bajo la consigna “la deuda es con nosotras y nosotres”. 

¿Por qué paramos? El “Observatorio Ahora que sí nos ven” dio a conocer los siguientes datos escalofriantes. 

En lo que va del 2022, 51 mujeres fueron asesinadas; en Argentina una mujer es asesinada por ser mujer cada 28 horas; el lugar más inseguro para las mujeres es su casa, el 55% de los femicidios ocurre en la vivienda de las víctimas; a raíz de los asesinatos, 43 hijxs se quedaron sin madre; a cada hora, 10 adolescentes se convierten en madres, y el 70% de esos embarazos no son planificados; en lo que va del año, 2 travestis y trans fueron asesinadas, el promedio de vida es de 35 años. 

Por otra parte, en trabajos formales, un tema que ya fue desarrollado en esta columna de opinión, las mujeres ganamos 30% menos que los varones por hacer la misma tarea, y en empleos informales, la brecha aumenta a 35,6% y el 90% de las mujeres se hacen cargo del trabajo doméstico, que obviamente no es remunerado. 

Ni la pandemia, ni el empobrecimiento, ni la violencia machista que no toleramos más, pudieron evitar que volvamos a marchar y hacer una huelga un 8 de marzo. Seguimos estando aquí, con el dolor y la rabia por las compañeras que nos faltan. Somos miles, pateamos la calle, ocupamos espacios.

Si algo aprendimos las mujeres, es que la lucha por la conquista de nuestros derechos continúa. Vivas y Libres Nos Queremos, seguimos reclamando más igualdad, más derechos, el fin de la violencia machista y la invisibilización que sufrimos como colectivo.

Para finalizar, cito el mensaje que envió la vicepresidenta, Cristina Kirchner: “el camino es siempre la organización, la unidad, la defensa de lo conquistado y la lucha por lo que aún nos falta. En este Día Internacional de la Mujer trabajadora, sigamos avanzando compañeras, con amor y firmeza”.

Volvimos a las calles. Volvió la marea y es imparable.