La iniciativa impide realizar actividad agrícola, emprendimientos inmobiliarios o cualquier otro tipo de actividad que sea distinta al uso y destino que la superficie tenía al momento de iniciarse el fuego.

El Frente de Todos, con el respaldo de los bloques minoritarios de la oposición, dio media sanción al proyecto de reforma de la ley de manejo del fuego que busca terminar con los incendios intencionales impulsados por la especulación inmobiliaria y financiera. El texto fue acompañado por 132 diputados, con el voto negativo de 96 legisladores de Juntos por el Cambio. 

La modificación a la Ley 26.815 de manejo del fuego impide realizar actividad agrícola, emprendimientos inmobiliarios o cualquier otro tipo de actividad que sea distinta al uso y destino que la superficie tenía al momento de iniciarse el fuego.

La prohibición será por el término de 30 años en el caso de zonas agrícolas, praderas, pastizales o matorrales, y por 60 años en el caso de bosques nativos o implantados, áreas naturales protegidas y humedales.

Esta ley también viene a proteger a todos esos pequeños campesinos que están en los territorios del interior de nuestras provincias y el estado debe acompañar. Tenemos la responsabilidad política de garantizarles a todas esas familias poder desarrollar su vida donde han elegido vivir, donde han proyectado desarrollar su siembra y su tarea productiva de manera sustentable y amigable con el ambiente.” destacó Gabriela Estévez quien acompañó el proyecto impulsado por Máximo Kirchner. 

Por su parte, tanto Juntos por el Cambio como el Frente de Izquierda, como sucedió con al aporte solidario de las grandes fortunas, no acompañaron la propuesta del oficialismo. Desde el principal bloque opositor asumieron como propias las posiciones de los sectores concentrados de la economía que hicieron publico su rechazo al proyecto. En tanto, desde la izquierda sólo atinaron a argumentar durante el debate en Comisión que “el proyecto no resuelve nada”.

Basta de priorizar planteos económicos, de propiedad privada. Es un intento de que no se haga nada con los problemas ambientales. No podemos permitir que aquello que se le venga en gana a los grandes emprendimientos inmobiliarios y agrícolas que agravan situación del medio ambiente”, afirmó José Luis Ramón, presidente del interbloque Federal para el Desarrollo.